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La Catedral de Barcelona. Historia e historias

Publicado el 21 de febrero de 2011

J. M. Martí Bonet

Colaboran Joana Alarcón y Francesc Tena
Epílogos de Joan Guiteras y de Ignasi Miranda
Editan Catedral y Museu Diocesà de Barcelona
Barcelona, 2010
230 pág.
 

Es un libro de 230 páginas en el que todo resulta atractivo: los textos y las fotografías, artísticas e ilustrativas. En primer lugar, los textos, algunos de los cuales sirven para seguir, de manera ordenada, la historia de la catedral de una diócesis antigua, que se remonta a la época romana, y en la que, como en otras, de las más insignes, se encuentra el rastro de todas las épocas anteriores y las aportaciones de las diversas generaciones, que en momentos oportunos han querido completar, restaurar o mejorar este monumento artístico. Es, obviamente, el lugar más representativo de la diócesis, la cátedra del obispo, y en cualquier caso el amor a una catedral como ésta, aunque esté acabada, y bien acabada, en todo momento, se beneficia del afán de quienes son sus responsables, para que siempre luzca con todo su resplandor, ya que es verdaderamente Casa de Dios y Puerta del Cielo, como se lee en el umbral de la puerta, e imagen de la Jerusalén celestial.

Por lo que pueda tener de positivo, recordamos el dicho que habla de «las obras de la catedral», como algo que no finaliza nunca del todo, siempre se hacen obras, de conservación y de embellecimiento. Y eso lo tenemos que relacionar con el autor de este libro, el canónigo Dr. Martí Bonet, como hombre de gusto artístico, conocedor de la historia, trabajador incansable y con una gran capacidad de organización, el cual, no sólo ha contribuido al conocimiento de la historia de la catedral, sino también a su vida actual, y por tanto lo que será en el futuro la historia de este período, y por ello de la suya. El presente libro es una prueba de todo esto.

En este sentido, también hay que remarcar el interés que tiene en el libro la introducción, en que se hace una síntesis de los puntos esenciales de esta historia. Y también se puede considerar como una introducción, si se empieza por allí, el epílogo que escribe otro también erudito canónigo, el actual decano-presidente del Capítulo, el Dr. Joan Guiteras, que ayuda a encontrar todo el valor de la tarea que ha hecho y hace, y esperamos que por muchos años hará, el Dr. Martí Bonet, canónigo archivero y director del Museo Diocesano.

Y no menos valiosa es la parte del contenido del libro destinada a contar las historias –y digamos de paso que también son historia de verdad– que ofrecen explicaciones sobre lugares y momentos, que tienen a menudo el color de anécdotas vividas a lo largo de todos los siglos de su existencia, que deben ayudar a trazar no sólo la historia de la catedral, sino también la de la Ciudad, a veces, con la proyección de los hechos y de la vida y milagros –digámoslo en sentido figurado, y también no raramente lo podemos decir en el sentido propio– de obispos, de eclesiásticos, de fundadores, de santos insignes. Pensemos en san Paciano, obispo de Barcelona de la época romana y excelente escritor de materias teológicas, como los sacramentos, san Raimundo de Penyafort, el jurista que elaboró la compilación del derecho de la Iglesia que ha estado en vigor hasta 1917, san Pedro Nolasco y la fundación de la orden de la Merced, el obispo Sapera, que tuvo curiosamente el título de patriarca de Jerusalén, la relación de san Ignacio de Loyola con Barcelona, los avatares de la guerra de España del 1936-39 con referencias a las personas que fueron instrumentos de la Providencia –también de algunos que tenían responsabilidades públicas en aquellos momentos– para que se mantuviera incólume el edificio y todo lo que contenía, como los importantísimos archivos, tanto el diocesano como el capitular. No falta aquí la atención a canónigos de la época contemporánea que han sido grandes figuras de la cultura, como son el eminente papirólogo Ramon Roca-Puig, que ha encontrado e inventariado piezas de interés excepcional, y el Dr. Carles Cardó, quien, aparte de su cultura humanística, se puede considerar como uno de los grandes estilistas de la lengua catalana.

Debemos decir que hay una circunstancia que ayuda a evaluar el libro y al mismo tiempo señalar sus límites, y es que en gran parte es el resultado de la recopilación de lo que en su momento han sido comentarios hechos periódicamente por el autor en Radio Estel. Tienen así el tono familiar, de espontaneidad y de buen humor, que los hace amables, y que refleja el espíritu de trabajo y la perseverancia durante años de su autor, el Dr. Martí Bonet. Y si como sería de desear este libro fuera reeditado, dándole mayores proporciones y letra más grande, sería aconsejable que su autor le diera otro repaso, del que deberían ser especialmente objeto los fragmentos de los colaboradores que le han aportado datos, y que en algún caso el Dr. Martí Bonet podría completar, con la siempre conveniente atención a las correcciones de imprenta. Y también una referencia al estimable trabajo de los voluntarios de la catedral, que han sido una auténtica escuela de especialistas, y que han llegado rápidamente donde una sola persona habría tardado muchos años más.

Ferran Blasi i Birbe

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