Extracto del artículo
Massimo Introvigne es el representante personal del presidente en ejercicio de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación y la intolerancia contra los cristianos y miembros de otras religiones.
De acuerdo con datos de David B. Barrett y Todd M. Johnson, una estimación fiable de los mártires cristianos en el 2010 es de 100.000 víctimas: cristianos asesinados por su fe (aparte de los cristianos que han sido víctimas de las guerras políticas o étnicas). Las estadísticas son, por definición, un tema de discusión, pero nadie duda que estas cifras son terriblemente elevadas.
El 10 de enero de 2011, el Papa Benedicto XVI pronunció su discurso anual al Cuerpo Diplomático, que dedicó por completo a la libertad religiosa. En su discurso el Papa puso de relieve cinco riesgos a la libertad religiosa. Se incluyen aquí algunos comentarios sobre cada uno de ellos, basados en la experiencia propia de la OSCE.
¿Qué significa libertad religiosa?
El primer riesgo se refiere a la confusión acerca de lo que es precisamente la libertad religiosa. Casi ningún gobierno en el mundo admite estar en contra de la libertad religiosa, pero la expresión está abierta a múltiples interpretaciones. Para algunos diplomáticos, en su país no hay problemas de libertad religiosa para los cristianos, ya que cientos de iglesias están debidamente abiertas todos los domingos.
Esta es una confusión muy común entre libertad de religión y libertad de culto. Esta última es una parte importante de la libertad religiosa, pero tan solo una parte. La libertad religiosa debe incluir también la libertad para predicar fuera de las iglesias, para convertir, para convertirse sin temor a represalias, para la publicación de libros y revistas, para evangelizar a través de la radio, TV e Internet, para abrir las escuelas, a participar sin discriminación en el debate público y en la política.
Los cristianos tienen el derecho, no sólo individualmente, sino colectivamente, a emitir declaraciones políticas, al igual que cualquier otro órgano o entidad, en los asuntos que ellos consideran moralmente importantes, sin ser acusados de interferir o salir de su función puramente religiosa.
Los obispos católicos en Malta hicieron una declaración pública de su posición de cara al referéndum de 28 de mayo sobre el divorcio, donde al final el 53 por ciento de los votos fueron a favor del divorcio y el 47 por ciento en contra, mostrando una opinión pública muy dividida. Forma parte de la libertad religiosa que los obispos, como cualquier otro ciudadano, tenga el derecho, no sólo de decir a los católicos que no deben divorciarse, sino también explicar y defender públicamente su convencimiento de que el divorcio es socialmente perjudicial y no debería ser legalizado. Por supuesto, quienes se oponen a la posición de los obispos tienen el mismo derecho a explicar y defender públicamente su creencia de que los obispos están equivocados.
El 17 de enero de 2008, el Papa debería haber visitado la Universidad La Sapienza de Roma. Pero la visita fue cancelada debido a la protesta de una pequeña minoría de profesores y estudiantes. Esto es en sí mismo un testimonio de que los problemas de la libertad religiosa para los cristianos realmente existen en todas partes.
En el texto publicado de su discurso previsto, el Papa citó al filósofo no católico estadounidense "John Rawls [1921-2002]. Rawls entiende que la Iglesia no tiene más derechos que cualquier otro para hablar en público sobre cuestiones políticas controvertidas, pero también es cierto que no tiene menos derechos que los demás. De hecho, resume el Papa, como dice Rawls, la Iglesia merece ser escuchada, quizá más que otros. Por lo menos, sus "doctrinas derivan de una tradición responsable y bien meditada, en la que los argumentos en apoyo de las doctrinas se han ido desarrollado a lo largo de un período prolongado de tiempo".
Otras ideas falsas que se encuentran con frecuencia son la de confundir la libertad religiosa con el relativismo y la de que la religión no es importante: tan solo un elemento marginal de la vida pública. Ésta no es una cuestión meramente teórica. De hecho, el temor de que la libertad religiosa comporta el relativismo, y la subestimación del papel de las religiones típicas en el Occidente moderno, es la razón principal por la cual los países con una fuerte identidad religiosa hindú, islámica, o budista, se resisten a la aplicación de los convenios internacionales en el área de la libertad religiosa. Temen que la aceptación de la libertad religiosa implique necesariamente ceder ante el relativismo y la indiferencia, características de una cierta cultura moderna occidental. No resulta fácil convencerles de que esto no es así.
La persecución del cristianismo en los países islámicos
El segundo riesgo identificado en el discurso del Papa el 10 de enero de 2011, es el intento por parte islámica ultra-fundamentalista, que no debe ser confundida con el Islam en general, de poner fin a la existencia bimilenaria de las comunidades cristianas en el Cercano Oriente y el cierre de iglesias misioneras en otras partes, con el recurso incluso al terrorismo.
En algunos países es actualmente muy patente el intento de una limpieza religiosa, que en definitiva eliminaría a los cristianos. Es cierto que los gobiernos quieren mantenerse alejados de los ultra-fundamentalistas. Sin embargo, ya ha pasado el tiempo en que las palabras no tienen traducción en las acciones. Se hace necesario adoptar medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas. No se trata tan solo de un problema de la policía. Tiene que haber un salto cualitativo, a pesar de las dificultades recientes, y no resultados simplemente cosméticos.
Es también una cuestión de leyes. En algunos países islámicos, si alguien se convierte al cristianismo es castigado por las leyes contra la apostasía. Si estas leyes han sido revocadas por la presión occidental, es entonces castigado por normas contra la blasfemia, que son a menudo un simple disfraz de las leyes contra la conversión.
El Papa dijo: "Entre las normas para coartar el derecho de las personas a la libertad religiosa, debe hacerse una mención especial de la ley contra la blasfemia en Pakistán. Animo una vez más a los líderes de ese país a tomar las medidas necesarias para la derogación de esa ley, tanto más porque está claro que sirve como pretexto para realizar actos de injusticia y violencia contra las minorías religiosas".
Fundamentalismos hindú y budista
El tercer riesgo es a menudo poco conocido o subestimado. Se trata de las agresiones contra los cristianos por fundamentalistas hindús o budistas, que de nuevo no deben confundirse con el hinduismo o el budismo en general. Estos grupos identifican la identidad nacional de sus países con la identidad religiosa. Estas son las que el Papa llama "situaciones preocupantes, a veces acompañadas de actos de violencia [...] en el sur y el sudeste asiático, en países que tienen una tradición de relaciones sociales pacíficas. La influencia particular de una determinada religión en una nación nunca debe significar que los ciudadanos de otra religión puedan ser objeto de discriminación en la vida social o, peor aún que se pueda tolerar la violencia contra ellas".
El comunismo todavía
El cuarto riesgo está constituido por el hecho de que, aunque a mucha gente le gustaría que se olvidara, todavía hay regímenes comunistas. "En una serie de países", afirma el Papa en clara alusión a estos regímenes, "existe, reconocido constitucionalmente, el derecho a la libertad de religión. Sin embargo, la vida de las comunidades religiosas se hace difícil de hecho, y en ocasiones incluso peligrosa (cf. Dignitatis Humanae 15) porque el orden jurídico o social se inspira en los sistemas filosóficos y políticos que exigen un estricto control, si no el monopolio, del Estado sobre la sociedad".
Los pensamientos del Papa van “una vez más a la comunidad católica de China continental y a sus pastores, que están pasando por un momento de dificultad y de prueba". Y esto no es el único caso, si se piensa en el drama olvidado de los cristianos de Corea del Norte, un país que cada año gana la "Medalla de Oro" de la organización protestante Puertas Abiertas, como el lugar más peligroso del mundo para ser cristiano.
Cristianofobia Europea
El quinto riesgo que señala el Papa en su discurso a la Curia Romana el 20 de diciembre de 2010 consiste en la adaptación de una expresión acuñada por el conocido jurista judío norteamericano de origen sudafricano, Joseph Weiler: la llamada de cristianofobia occidental (Weiler, prefiere "cristofobia").
"Volviendo la mirada de este a oeste”, dijo el Papa, “nos encontramos ante otro tipo de amenazas para el ejercicio pleno de la libertad religiosa. Vemos en primer lugar países que conceden gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero en los que la religión está siendo cada vez más marginada. Hay una tendencia a considerar la religión, toda religión, como algo insignificante, ajeno o incluso desestabilizante de la sociedad moderna, y se intenta evitar por diversos medios que tenga influencia alguna en la vida de la sociedad".
Nadie supone, incluyendo el Papa, que la marginación de la religión en Europa es comparable al asesinato de los cristianos en algunos países asiáticos y africanos. Sin embargo, existen incidentes aparentemente menores que pueden iniciar un proceso que conduce a la violencia. El 5 de junio fue interrumpida una misa celebrada por el obispo de Milán en una protesta de activistas gays por la actitud de la Iglesia Católica ante los homosexuales. Este es un tipo de incidente que habría sido inconcebible en Italia tan sólo unos años atrás y que ahora se va repitiendo en toda Europa.
En uno de sus discursos más famosos, el "Discurso Biglietto", Newman decía en Roma en 1879, cuando fue creado cardenal por el Papa León XIII, que la religión en el Reino Unido no era perseguida abiertamente, pero se consideraba de mala educación introducirla como tema de conversación. "Se considera tan impertinente pensar en la religión de un hombre como en sus fuentes de ingresos o en su gestión de su familia". "En cuanto a la religión, es un lujo privado que un hombre puede tener si quiere, pero por el que por supuesto tiene que pagar, y con el que no debe entrometerse en los demás, ni consentir que le molesten por su causa".
Es este tipo de marginación es el nuevo nombre de la discriminación contra los cristianos en Europa.
Massimo Introvigne | MercatorNet - 08 de julio 2011