El pueblo judío es un misterio histórico. Ha conservado su identidad de pueblo de la Alianza durante más de tres milenios, superando grandes deportaciones y persecuciones incluida la diáspora o expulsión total de la Tierra prometida
en el año 135 decretada por el emperador Adriano. Disperso por el mundo y sin territorio también ha conservado su identidad, muchas veces entre intensos sufrimientos. Es un caso único en la historia de los pueblos. En la actualidad se distribuyen en dos partes, aproximadamente iguales, de 5 a 6 millones entre el Estado de Israel y la diáspora, especialmente en Estados Unidos. Es posible decir que en los tiempos actuales se ha cumplido una profecía que parecía imposible: la vuelta de las tribus de la diáspora a Tierra Santa. Dice Isaías en el capitulo 27, 1“En aquel día Yahveh castigará con su espada dura, grande y fuerte, al Leviatán, la serpiente furtiva, al Leviatán, la serpiente tortuosa; y matará también al Dragón que está en el mar.” (...) 9“De esta manera, será perdonada la iniquidad de Jacob (...)”. Este perdón vendrá precedido por el retorno de los judíos a la Tierra prometida a Abraham, cosa que ya ha sucedido desde 1918 hasta nuestros días, especialmente en 1948 y 1967 en que se realizan las dos “yihadot” oficiales más numerosas. Así lo profetiza Isaías 27, 12“Sucederá en aquel día que Yahveh golpeará con vara, desde la corriente del río Eufrates hasta el arroyo de Egipto. Y vosotros, oh hijos de Israel, seréis recogidos uno por uno.” 13“Sucederá en aquel día que se tocará una gran corneta, y vendrán los que habían estado perdidos en la tierra de Asiria y los que habían sido desterrados en la tierra de Egipto. Entonces adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén". Hoy se puede decir que ya no son un pueblo sin tierra y sin Estado. El Estado de Israel es el estado de los judíos, creyentes o no.
Las motivaciones directas de esta vuelta son el antijudaísmo antiguo, pero más aún, el antisemitismo que se manifiesta de un modo extremo en el genocidio nazi de la “Shoá”. En este retorno se une la acción del sionismo que pretende un Estado como los demás de Occidente; con los deseos activos de las corrientes más religiosas que pretenden la
reconstrucción del Templo. El Estado judío llamado Israel es una respuesta a los exterminios nazis y un deseo de ser un pueblo con tierra y leyes propias. El problema es que ha generado nuevos antisemitismos, especialmente entre los árabes palestinos que han sido desplazados de su tierra por la fuerza y el engaño. La reacción ha sido retomar las razones de los antisemitismos y antisionismos de los siglos XIX y XX, incluída la aceptación de los Protocolos de los Sabios de Sion como parte de una conspiración mundial de toma del poder global. La situación política hace difícil que se mantenga el inestable statu quo de paz armada. Se puede temer un nuevo genocidio, o una lucha en el que la supremacía del pueblo judío sea casi definitiva, o desaparezca de la faz de la tierra como muchos querrían. Esta es la inquietante perspectiva.
La cuestión judía no adopta nunca en los orígenes del cristianismo la forma de antijudaísmo, como se dio en la edad media, ni de antisemitismo como apareció después de la emancipación de 1791, o actualmente entre los Árabes desplazados y perseguidos. Prácticamente todos los primeros cristianos eran judíos, y a lo largo de veinte siglos fueron millones los conversos sinceros, como es el caso de Ratisbonne y de Edith y Rosa Stein. La libertad y no la raza era esencial en la aceptación de Cristo como Mesías e Hijo de Dios. Saulo de Tarso, una vez convertido, se plantea la situación del pueblo de la promesa no convertido a Cristo. Es importante su testimonio para entender los tiempos históricos, especialmente los actuales.
Así dice san Pablo a los Romanos en el denso capítulo 11 del que entresacamos las frases principales 1“Entonces digo yo: ¿es que Dios rechazó a su pueblo? iDe ninguna manera!” (...) 2“No ha rechazado Dios a su pueblo, al cual eligió de antemano. (...) 5“Así pues, también en el tiempo presente ha quedado un resto según elección gratuita.” 6“Ahora bien, es por gracia, no es por las obras;” (...) 11“Digo, pues: ¿es que tropezaron hasta caer definitivamente? iDe ninguna manera! Al contrario, por su caída vino la salvación a los gentiles, para provocar su celo.” 12“Pues si su caída es riqueza del mundo, y su fracaso riqueza de los gentiles, iCuánto más será su plenitud! (...)” 15“Porque si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su restauración sino una vida que surge de entre los muertos?”
16“Y si los primeros panes son santos, también la masa; y si la raíz es santa, también las ramas.” 17“Y si se han cortado algunas de las ramas y tú, siendo olivo silvestre, fuiste injertado en su lugar y participas de la raíz y de la savia del olivo.” 18“No te gloríes, contra las ramas; si te glorías, ten en cuenta que no eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz a ti.” 19“Dirás entonces: «Se han cortado las ramas para que yo fuese injertado»”. 20“Bien, fueron cortadas por la incredulidad, tú en cambio te mantienes por la fe. No te engrías: más bien teme;” 21“no sea que, si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdone a ti.” 22“Considera, por tanto, la bondad y la severidad de Dios: con los que
cayeron, la severidad; contigo, la bondad de Dios, con tal de que permanezcas en ella; de lo contrario, también a ti te cortarán.” 23“También ellos, si no persisten en la incredulidad, serán injertados; pues Dios tiene poder para injertarlos de nuevo.” 24“Pues, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, tu árbol natural, y fuiste injertado, en contra de lo que te es natural, en un olivo bueno, icuánto más aquéllos serán injertados conforme a lo que les es natural en su propio olivo! y su fracaso riqueza de los gentiles, icuánto más lo será su plenitud!”
25“Porque no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, para que no os consideréis sabios a vuestros ojos: que la ceguera de Israel fue parcial, hasta que entrara la plenitud de los gentiles,” 26“y así todo Israel se salve, como está escrito: De Sión vendrá el libertador; apartará de Jacob las impiedades” 27“y ésta será mi alianza con ellos, cuando haya borrado yo sus pecados”.
La conversión de los judíos como algo previo a la Parusía, no se presenta como la suma de conversiones individuales, sino como una gracia especial dada al Pueblo judío, aunque no parece posible concretar más.
Luego la versión cristiana original no es en ningún modo antijudía, sino que es consciente de la vocación del pueblo judío en cuanto pueblo de Dios con un papel importante en los últimos tiempos anteriores a la parusía, llamada por el Antiguo Testamento el "día de Yahveh". El retorno profetizado por Isaías ya se ha cumplido y precede a la conversión de los judíos como pueblo antes de la parusia en un futuro que desconocemos. La fijación de los tiempos sólo le compete al Padre en su infinita sabiduría.
Enrique Cases