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''Game Minx'' tienta a los preadolescentes

Por Carolyn Moynihan
Publicado el 04 de marzo de 2010

La sexualización de los juegos de los niños ha bajado a un nuevo nivel con la llegada de un juego en línea (internet) en que los niños pueden "conectarse" y jugar a hacer “striptis” y prostitutas, con los “avatares” (una imagen electrónica que representa a alguien o algo y es manipulable utilizando un ordenador).

El aumento de la presencia de sitios como My Minx se hace odiosa, pero interesa que los padres estén alertas ante este registro gratuito, de fácil acceso para los jóvenes, y que sean conscientes de la descarada defensa hecha por boca de su autor: un británico llamado Christopher Evans.

Según el diario “Sydney Morning Herald”, aunque el sitio de Internet tiene características atractivas para los preadolescentes, e incluso para los niños más pequeños, incluyendo enlaces a las webs de otros juegos como “Hanna Montana”, “Bratz” y “Scooby-Doo”, Evans afirmó que se dirige a los adolescentes que, según dijo a un periódico británico, son capaces de hacer "su propia distinción entre un juego y la vida real".

A renglón seguido, sin embargo, dijo que el juego es sobre "la vida real": ''Hoy en día tratamos de proteger demasiado a los niños del mundo real, durante demasiado tiempo. Ellos no pueden ser arropados en algodón”.

''Los anticonceptivos y la píldora del día después son sólo una parte del juego, y no están animando a las jóvenes a tomarlos, sólo refleja la vida real.''

(Los “avatares” más utilizados compran y usan preservativos y píldoras del día siguiente, en mayor cantidad cuando mayor es su coeficiente intelectual.)

Como si el hecho de animar a los adolescentes a involucrarse en la pocilga del sexo del "mundo real" ya no fuera en sí suficientemente malo, el juego también permite adopciones al estilo de las celebridades, de niños de países del tercer mundo: por una tasa de 7.000 libras de adopción, los “avatares” pueden comprar un huérfano.

Supongo que Evans no habría llegado tan lejos en este horrible juego si el terreno no hubiera sido preparado por las tendencias de las muñecas Bratz y las revistas sexys de adolescentes, así como la actitud de los padres que no ven nada malo en ello. Es de nuevo el síndrome de la feliz rana hervida.

Carolyn Moynihan
http://www.mercatornet.com/family_edge/view/6579
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