
Siete motivos para el optimismo a la vista del estado del mundo.
No es difícil encontrar motivos para el pesimismo y el temor en el mundo de hoy. Las guerras, los desastres naturales, la deuda, el cambio climático, el precio de la gasolina, son solo el comienzo de una lista que cada día llena los diarios y los boletines de noticias. Los que estamos preocupados por la familia y la dignidad humana tenemos además nuestro propio catálogo de problemas. No es de extrañar que los optimistas del mundo deban trabajar horas extras pidiendo a los medios de comunicación y a los gobiernos que se tomen en serio el deseo humano de felicidad, y que en nuestra jerarquía de valores sociales, den al optimismo un lugar igual, si no superior, a la seguridad material.
Por supuesto, cada uno tiene sus propias ideas acerca de lo que le haría más feliz; la mayoría de nosotros antes de la propuesta acerca de la felicidad en el programa del próximo gobierno, querríamos ver un progreso real en la solución de los problemas sociales y globales.
Queremos que el mundo sea cada vez mejor y aquí tenemos siete razones para poder decir que las cosas están mejorando.
1. La gente joven de todo el mundo es cada vez más pro-vida. Hace un año Gallup emitió un informe acerca de la situación en los EE.UU: "Desde 2005 se observa que personas de todas las edades se han acercado a la opción pro-vida, con aumentos particularmente significativos en el último período comprendido entre 2007/2008 y 2009/2010 entre los adultos jóvenes y las personas de 50 a 64 años”. La numerosa participación de líderes estudiantiles americanos de grupos pro-vida en un congreso nacional de grandes proporciones (video asequible la semana pasada en la página de MercatorNet) puso de manifiesto su optimismo acerca del fin del aborto en su país. Alveda King estuvo presente y, citando a Martin Luther King, comentó: "Cuando uno ve a estos jóvenes a bordo, sabe que está en camino de la victoria".
2. Las tasas de natalidad en el mundo desarrollado están subiendo tras un largo declive. Incluso la fertilidad de Europa ha ido en aumento desde 2003, subiendo desde un mínimo de 1,47 hijos por mujer a 1,60 en 2008. En Estados Unidos la disminución de la natalidad que ha acompañado a la recesión, ha tocado fondo, según el profesor Brad Wilcox de Demographic Intelligence. Esta es una buena noticia para la industria de productos para bebés que se ha enfrentado a un mercado difícil en los últimos años.
3. La pobreza está disminuyendo, especialmente en las economías emergentes del BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Laurence Chandy y Geoffrey Gertz, de la Institución Brookings en Washington, estiman que casi quinientos millones de personas dejaron de estar en dificultad extrema entre 2005 y 2010, en tanto que en el mismo período de tiempo el número total de pobres del mundo descendió hasta los 878 millones de personas. "Nunca antes en la historia tanta gente ha sido arrancada de la pobreza en un período tan corto". El proyecto Millenium Development Goals de la ONU estableció como objetivo la reducción de la tasa de pobreza en el mundo a la mitad entre 1990 y 2015, y esto probablemente se ha logrado ya en 2008, unos siete años antes de lo previsto. A la vista de la tendencia del incremento del consumo per cápita, se puede predecir que para 2015 el número de personas en situación de pobreza será inferior a 600 millones.
4. Los pobres están forjando su propio destino. El profesor James Tooley de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido ha presentado en su libro “El Árbol Hermoso” en el que narra diversas iniciativas de las personas más pobres del mundo para educar a sus propios hijos. Desencantados con lo que los gobiernos ofrecen o no, y la falta de motivación de los maestros públicos, los padres de barrios pobres de la India y villorrios de África ahorran unas pocas monedas cada semana para pagar una educación "privada" para sus hijos. Por ejemplo, Sajid-Sir, director de una escuela comunitaria en Hyderabad, empezó a enseñar yendo de casa en casa con su bicicleta. En 1982 inició una escuela con 15 alumnos en los bajos de su casa de alquiler. A partir de entonces fue progresando a lo largo de 19 años, para alcanzar una matrícula próxima a los 1.000 alumnos, atendidos en tres locales de alquiler, en edificios destartalados y con unos pocos maestros capacitados, impulsados por el deseo de ayudar y el amor por la enseñanza. Es una lucha continua, pero cuando los padres están decididos a conseguir lo mejor para sus hijos las cosas pueden ir adelante.
5. La filantropía es cada vez mayor en los países más pobres. The Guardian informa que, de acuerdo con una encuesta reciente realizada por el banco Barclays, en la India (que al parecer cuenta ya con "69 multimillonarios ... y un incremento constante de nuevos millonarios) los individuos de alto patrimonio son muy dados a ser generosos. Sin embargo los indios prefieren en general dar su tiempo; como los graduados que dedican dos años a la enseñanza en las escuelas pobres de la ciudad. El año pasado nació el "Foro Filantrópico de la India". Venkat Krishnan, que dirige Give India, una plataforma de captación de fondos, dice que ha habido una "mayoría de edad de la filantropía en la India”. Hace diez años, tenía que esforzarse para convencer a las clases medias para que dieran, pero ahora, una vez convencidas de la buena fe de los “sin fines de lucro”, se muestran satisfechas a la hora de firmar el cheque. Tampoco son raros los casos de parejas jóvenes que donan el dinero de su boda a una buena causa.
6. La religiosidad experimenta un aumento. Según algunos cálculos realizados por expertos del Seminario Gordon Conwell, la adhesión a un credo religioso había disminuido hasta un 80,8 por ciento de la población mundial en 1980, pero esta cifra se ha elevado desde entonces a un 88,6 por ciento, y es probable que siga aumentando. Esta tendencia se ha visto impulsada principalmente por el colapso del comunismo en la Unión Soviética. Así, Albania, un antiguo bastión del ateísmo, es hoy casi totalmente musulmana o cristiana. El informe de Gordon Conwell predice una continua disminución de los no-religiosos, debida principalmente al resurgimiento del budismo, el cristianismo y otras religiones en China. Si esta tendencia continúa, los agnósticos y los ateos compondrán en 2025 una porción más pequeña de la población mundial que en la actualidad.
Recientemente hemos visto las iglesias llenas a rebosar durante la Semana Santa y las liturgias de Pascua, mientras que el 1 de mayo cientos de miles de peregrinos ocuparán la Plaza de San Pedro y sus alrededores para la beatificación del Papa Juan Pablo II. Cualquier interpretación que se dé a esto no tiene nada que ver con la desaparición de la religión.
7. Por último, los británicos están empeñados en el “happiness movement”. El primer ministro, David Cameron, ha hecho de la felicidad un objetivo de la política gubernamental, y la semana pasada un grupo de eminentes pensadores del mundo de la educación, la economía y la política -respaldados por el Dalai Lama- lanzó una campaña llamada “Action for Happiness”. A pesar de que suena más bien cursi y poco británico, hay algunas cosas muy buenas en esta campaña. Los arquitectos del movimiento se dan cuenta que las décadas pasadas, dedicadas a prestar atención únicamente a uno mismo, han llevado a un debilitamiento de los lazos sociales (especialmente en la familia) y a la falta de confianza, cosas que suponen un lastre para la salud psicológica de los jóvenes. Se trata de un movimiento internacional, con más de 114.000 seguidores de 99 países. Si esta campaña es capaz de animar a los británicos, quizá pueda ayudarnos a todos. ¿Por qué no darle una oportunidad?
Carolyn Moynihan es editora adjunta de MercatorNet.