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El Corán y los extremismos

Por Mercatornet
Publicado el 18 de diciembre de 2011
Mercatornet 
|21 de noviembre de 2011
 

Si observamos una fe ajena sólo para examinar sus deficiencias, seguro que encontraremos un montón de razones para despreciarla.

Como periodista turco, a menudo me preguntan acerca de la espinosa cuestión del Islam y la violencia. Es un tema complejo, pero déjenme hablar primero acerca de una obra de propaganda antisemita que encontré hace años en una librería de Estambul.

Con un título que respiraba conspiración, “Judaísmo y masonería” trataba de explicar entre otras cosas el "terrorismo israelí" a la luz de las Escrituras Hebreas. Estaba lleno de fotos que mostraban soldados israelíes atacando a palestinos, acompañadas de grandes títulos con citas del Antiguo Testamento, especialmente del Libro de Josué. Si la fotografía mostraba israelíes rompiendo los huesos de un joven palestino –una escena difundida por todo el mundo en los años 80–  como título aparecía el versículo bíblico: "El quebrantará sus huesos" (Números 24: 8b, RV). El argumento del libro era contundente: Los israelíes estaban torturando una nación, porque su Dios se lo imponía.

Cuanto más aprendía acerca del Antiguo Testamento y la política de Oriente Medio, más me daba cuenta de que el libro no presentaba un análisis sino propaganda. Lo cierto es que a lo largo de los 40 años de ocupación israelí ha habido mucha brutalidad, y que el Antiguo Testamento incluye algunos pasajes beligerantes; pero la realidad es mucho más compleja.

Me di cuenta de que fuentes religiosas de los judíos también incluyen muchas palabras de sabiduría y compasión, y que hay muchos judíos dispuestos a hacer la paz con sus vecinos árabes. De hecho, los militantes que abogan por la violencia en nombre del judaísmo son bastante marginales. Por otra parte el origen de su odio no se encuentra tanto en los pasajes de la Torá, como en la situación política y social en la que están inmersos.

En otras palabras, los militantes agresivos y violentos no lo son por leer sus textos religiosos. Por el contrario, si se centran en las partes más duras de esos textos, es precisamente por que ya están irritados y movidos a la violencia por razones temporales, a menudo políticas.

 
Slogans a partir de la Escritura

Recuerdo mi experiencia con aquel libro antisemita y la forma en que malinterpretaba las Escrituras hebreas, porque cada vez veo más personas que están haciendo lo mismo con el Corán. Cuando unos grupos terroristas islámicos como al-Qaeda mata inocentes, o cuando algún imán marginal predica en una mezquita radical el odio hacia los no musulmanes, "algunos expertos islamistas" encuentran pasajes en el Corán que justifican aparentemente tal extremismo. Y es verdad que estos extremistas acuden precisamente a estos pasajes u otros similares del Corán o de otras fuentes islámicas. La situación resulta muy similar por lo que se refiere a la coincidencia entre los antisemitas y los extremistas judíos en la noción errónea de que el judaísmo justifica la carnicería.

Un problema común en todas estas malas interpretaciones de las Escrituras se deben a la "esloganización" de ciertos textos. Esto es lo que resulta cuando se saca una parte del texto sagrado de su contexto textual e histórico, y es convertido en un eslogan que "justifica" una acción política mundana.

Por ejemplo, algunos revolucionarios islámicos, especialmente los que fueron inspirados por la revolución iraní de 1979, encontraban un mensaje político en este verso: "Aquellos que hacen el mal serán conocidos por los grandes reveses que los destrozarán" (26:227), pero de hecho, el versículo habla sobre el castigo que Dios va a transmitir a los no creyentes el día del juicio, no de un giro en los acontecimientos de este mundo.

El error fundamental es pasar por alto la tradición erudita del Islam, "su exégesis, o tafsir", que es el estudio del significado del Corán. Tafsir tiene una regla básica: un único versículo o pasaje no puede ser entendido en sí mismo. Tiene que ser evaluado de acuerdo con las otras partes del Corán, los objetivos y principios generales del texto sagrado, y la forma en que se llevó a cabo por el profeta. Sin embargo, la mayoría de los radicales –ya sean islamistas o anti-islamistas– no tienen tiempo o paciencia para “perder el tiempo” en la tafsir. Prefieren copiar y pegar las palabras divinas para crear eslóganes de gran alcance para sus propósitos inmediatos.

 
Musulmanes y no musulmanes

Como ejemplo de esloganización, puede valer este versículo del Corán, que es frecuentemente citado por los musulmanes hostiles a otros seguidores de Abraham:

"iOh (musulmanes) creyentes! No os hagáis amigos de los judíos o los cristianos "(5:51).

Pero su lectura debe venir acompañada del siguiente versículo, que sitúa al anterior en su contexto:

"(iMusulmanes!) Dios no os prohíbe ser buenos con aquellos que no os hayan combatido por la religión o expulsado de vuestros hogares, ni de ser justos con ellos. Dios ama a los justos. Dios simplemente os prohíbe tomar como amigos a los que os hayan combatido por la religión y expulsado de vuestros hogares o que han apoyado vuestra expulsión. Cualesquiera que los tomen como amigos son malhechores "(60:8-9).

Se puede añadir también aquí el verso del Corán que declara que:

"todos los que tienen fe en Dios y en el Último Día y actúan correctamente", incluyendo "aquellos que son judíos, y los cristianos", serán recompensados por Dios en el otra vida (2:62).

Es posible construir a partir de esta premisa una forma de ecumenismo musulmán, en el que las otras religiones monoteístas se ven como hermanas, y no como enemigas.

En pocas palabras, si un musulmán mira el Corán ya con una aversión previa a los no musulmanes, puede encontrar versos que justifiquen y promuevan la actitud violenta. Pero si uno mira con una mente más sobria puede ver el contexto de aquellos versos, e incluso encontrar argumentos a favor de la paz y la tolerancia.

 
Islam sin extremismos

Es por eso que, como argumento en mi nuevo libro, “El Islam sin extremismos”, tenemos que mirar no sólo a los textos del Islam, sino también a los contextos de los musulmanes. Los textos tienen importancia por supuesto, al contrario de lo que afirmaría un reduccionismo sociológico absoluto, pero siempre deben ser interpretados a la luz de las culturas preexistentes y las disposiciones mentales. Es por eso que las escuelas más rígidas del Islam suelen surgir en lugares culturalmente aislados y reducidos, mientras que las escuelas más flexibles y liberales de la teología han tendido a surgir en los centros más cosmopolitas del comercio. Por esta razón la disminución de la racionalidad y la libertad en el Islam de la Baja Edad Media esta muy ligado al declive del dinamismo económico, mientras que resulta evidente ahora el amanecer de un "Islam liberal" en las sociedades musulmanas más cosmopolitas.

Si no se presta atención a todos estos matices, y se mira a una fe ajena sólo para ver sus deficiencias, resulta muy fácil encontrar un montón de razones para denunciarla. Pero como aprendí de mi encuentro con la literatura antisemita en esa librería de Estambul hace unos años, esta no es manera de entender la realidad del mundo, y mucho menos de cambiarlo a mejor.

Mustafa Akyol es periodista turco y autor del libro recientemente publicado “Islam sin extremos”.

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