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Dios nos regaló no uno, sino dos ángeles...

Por Remedios Falaguera y Pilar
Publicado el 04 de mayo de 2010

Pilar, una joven madre con dos “hijos especiales”, como los llama ella, me ha enviado este testimonio sereno y optimista, en el que abre su corazón y nos cuenta su experiencia como madre. Una autentica lección de amor, doy fe de ello. 

Mi experiencia como madre de dos niños “especiales”

En ocasiones celebramos el Día de la Madre elogiando de modo especiala todas aquellas madres, y cuidadoras, que se olvidan de ellas mismas, para apoyar a un hijo con discapacidad, a un ángel, como más adelante os contaré.

Aunque en mi opinión, este homenaje no debería limitarse a un solo día, como algo excepcional, sino que sería aconsejable alargarlo en el tiempo. Agradecer el día a día de todas aquellas mujeres especiales que dejan atrás sus sueños como mujeres, como esposas, como profesionales, para transformar su vida en una constante atención “especial”, es una lección de esperanza y amor incondicional de la que todos nos beneficiamos.

No es nada fácil criar a un niño, y mucho menos lo es criar a niños, llamémoslos “especiales”. Yo tengo tres niños, dos de ellos con retraso psicomotor y rasgos autistas, y les aseguro que ser su madre no sólo es un privilegio, sino que conlleva un estilo de vida de amor... sin límites.

Intentar, día tras día, que nada sea un obstáculo para salir adelante, y llevar una vida lo más normal y feliz posible, mientras te “gastas” en mantener una disciplina férrea en motivar a tus hijos a superar todo aquello que parece insignificante, pero que para ellos es un grandísimo logro, es una tarea ardua y complicada.

Y si añadimos que tenemos la obligación y el deseo de mostrar al hermano mayor un sano ejemplo de superación y estimulación diaria, de aprender a disfrutar y pasarlo bien en familia, de sentirme una persona feliz para transmitirle a él esa felicidad, entonces es casi heroico.

Pero les aseguro una cosa. Una sonrisa, una mirada profunda, un mínimo avance por pequeño que sea, se convierte en algo increíble, te hace olvidar esas malas noches de salir corriendo al hospital, de estancias interminables en una UCI, de escuchar malas noticias de los médicos, de pasar días encerrada en una habitación de hospital sin saber cuándo volverás a casa con los tuyos, de renunciar a salir a cenar con los amigos por miedo a que se pongan malos...

Aunque he de confesar que mi mayor reto fue “aceptar”, con la llegada del primer "niño especial", que mi vida había cambiado para siempre, que había un antes y un después, y que no podía seguir lamentándome, ni pasarme la vida pensando en lo que podía haber sido y no fue, en una palabra: “quererlo”.

Más tarde, con la llegada del segundo "niño especial"ya tenía mucho camino ganado. Dicen que la experiencia y la veteranía son un grado. Y aunque fue un segundo golpe muy duro e inesperado, “aceptarlo y quererlo” con una sonrisafue algo más fácil.

Mis hijos han transformado mi vida, me han hecho lo que soy, me han enriquecido como ser humano, y me han ofrecido un idioma diferente en el que vocablos como fortaleza, compasión, tolerancia, aceptación, felicidad, sacrificio, coraje y fe, han cambiado el significado de mi vida. iGracias peques!

Hoy por hoy, con todo lo que esto implica, puedo decir que me siento orgullosa de ser madre, de tener tres hijos maravillosos y de ver cómo diariamente mis dos "peques especiales"me demuestran su fortaleza, valentía y espíritu de superación inagotables, que más de uno quisiera tener. Todo esto no entraba en el "guión", pero la gran mayoría de veces, las partes improvisadas son las más interesantes.iSois mi orgullo y mi privilegio!

No quiero terminar esta exhortación, sin dar las gracias a Dios por haberme elegido “mamá especial” de David, Cristian y Alex.

Y también, de agradecer a Dios el regalo que han supuesto en mi vida, todas y cada una de las personas maravillosas que han estado, están, y estarán a mi lado, que me apoyan y me impulsan a seguir adelante, especialmente en aquellos momentos tan difíciles en los que no se termina de encontrar ese rayo de esperanza, aunque pequeño... tan necesario. Amigos siempre dispuestos a poner su hombro para apoyarme en momentos de desaliento, todas sus horas del día para que descanse, todas sus palabras para animarme, todas sus oraciones para que me consuele y fortalezca... En una palabra, toda su vida para que mi arduo trabajo no sea inútil.

iGracias peques! iGracias a todos!

Pilar 

P.D. Aquí les dejo el texto recogido en Internet al que me refería antes al hablar de mis “niños especiales” como los ángeles que están en la tierra de Ramona Leyva C.

Dios estaba en el cielo mirando cómo actuaban los hombres en la Tierra. Entre ellos, la desolación reinaba..."Más de seis mil millones de seres humanos son pocos para alcanzar la magnificencia divina del amor" suspiró el Señor.

El Padre vio a tantos hermanos en guerra, esposos y esposas que no completaban sus carencias, ricos y pobres apartados, sanos y enfermos distantes, que en buen día reunió un ejército de ángeles y les dijo:

–¿Veis a los seres humanos?... iNecesitan ayuda!... Tendréis que bajar vosotros a la tierra.

–¿Nosotros? preguntaron los ángeles ilusionados, asustados y emocionados, pero llenos de fe.

–Sí, vosotros sois los indicados. Nadie más podría cumplir esta tarea. iEscuchad!: Cuando creé al hombre, lo hice a imagen y semejanza mía, pero con talentos especiales para cada uno. Permití diferencias entre ellos para que juntos formasen el reino. Así lo planeé.

Unos alcanzarían riquezas para compartir con los pobres. Otros gozarían de buena salud para cuidar a los enfermos. Unos serían sabios y otros muy simples para procurar entre ellos sentimientos de amor, admiración y respeto. Los buenos tendrían que rezar por los que actuaran como si fueran malos. El paciente toleraría al neurótico. En fin, mis planes deben cumplirse para que el hombre goce desde la tierra, la felicidad eterna. Y para hacerlo, ivosotros bajaréis con ellos!

–¿De qué se trata? preguntaron ángeles inquietos.

–Como los hombres se han olvidado de que los hice distintos para que se completasen unos a otros y así formaran el cuerpo de mi Hijo amado; como parece que no se dan cuenta de que los quiero diferentes para lograr la perfección, bajaréis con francas distinciones. Y dio a cada uno su tarea: Tú tendrás memoria y concentración de excelencia: Serás «ciego». Tú serás elocuente con tu cuerpo y muy creativo para expresarte: Serás «sordomudo».Tú tendrás pensamientos profundos, escribirás libros, serás poeta: Tendrás «parálisis cerebral».

A ti te daré el don del amor y serás su persona, habrá muchos otros como tú en toda la Tierra y no habrá distinción de raza porque tendrás la cara, los ojos, las manos y el cuerpo como si fueran hermanos de sangre: Tendrás Síndrome de Down. Tú serás muy bajo de estatura, y tu simpatía y sentido del humor llegarán hasta el cielo: Serás «enano».

Tú disfrutarás la creación tal como lo planeé para los hombres. Tendrás «discapacidad intelectual»y mientras otros se preocupan por los avances científicos y tecnológicos: Tú disfrutarás mirando una hormiga, una flor. Serás feliz, muy feliz porque amarás a todos y no harás juicio de ninguno. Tú vivirás en la Tierra, pero tu mente se mantendrá en el cielo; preferirás escuchar mi voz a la de los hombres: tendrás «autismo».

Tú serás hábil como ninguno: Te faltarán los brazos y harás todo con las piernas y la boca. Y al último ángel le dijo: Serás un genio; te quitaré las alas antes de llegar a la tierra y bajarás con la espalda ahuecada; los hombres repararán tu cuerpo, pero tendrás que ingeniártelas para triunfar: Tendrás «mielomeningocelle», que significa “miel que vino del cielo”.

Los ángeles se sintieron felices con la distinción del Señor, pero les causaba enorme tristeza tener que apartarse del cielo para cumplir su misión.

–¿Cuánto tiempo viviremos sin verte? ¿Cuánto tiempo lejos de ti?

–No os preocupéis, estaré con vosotros todos los días. Además, esto durara sólo 60 u 80 años terrenos.

–Está bien, Padre. Será como tú dices: 80 años son un instante en el reloj eterno. Aquí nos veremos al ratito dijeron los ángeles al unísono y bajaron a la tierra emocionados.

Cada uno llegó al vientre de una mamá. Ahí se formaron durante 6, 7, 8 ó 9 meses. Al nacer, fueron recibidos con profundo dolor, causaron miedo y angustia. Algunos padres rehusaron la tarea; otros la asumieron enojados; otros se echaron culpas hasta disolver su matrimonio y otros más lloraron con amor y aceptaron el deber.

Sea cual fuere el caso, como los ángeles saben su misión y sus virtudes son la fe, la esperanza y la caridad, además de otras, todas gobernadas por el Amor, ellos han sabido perdonar, y con paciencia pasan la vida iluminando a todo aquél que los ha querido amar. Siguen bajando ángeles a la tierra con espíritus superiores en cuerpos limitados y seguirán llegando mientras haya humanidad en el planeta.

Dios quiere que estén entre nosotros para darnos la oportunidad de trabajar por ellos, para aprender de ellos. Y trabajar es servir: servir es vivir y vivir es amar, porque la vida se nos dio para eso. El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Si tienes un ángel en tu hogar cuídalo y aprende de él, porque Dios te ha elegido a ti y no a él... es un regalo valioso que muy pocos tienen pero muchos desprecian, por eso tú que lo tienes aprovecha los dones que él tiene y trabaja, sirve, vive y ama.

Ese Ángel que tienes es el que te llenará de luz, sabiduría e inteligencia y te llevará ipor el camino de la felicidad!

Remedios Falaguera

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