
Que cuál es la raíz de la espinosa cuestión del burka...? Sin duda, el valor de la corporalidad humana. Para saber opinar sobre si burka sí o niqab no, conviene ver que la apariencia corporal nos distingue a los humanos de un perro salchicha vestido con chaleco de rayas. En rigor, el perro no se viste. Diría que hay un sentido estético que goza de un plus inédito de racionalidad estética.
¿A qué se refiere esta racionalidad estética...? Todo cuerpo humano se identifica hacia afuera; pero fundamentalmente se experimenta hacia adentro. Posiblemente, la identidad corporal es exteriorizada como consecuencia de un sentimiento íntimo, no visible, que experimenta la persona ante sí misma y que eventualmente manifiesta. La estética corporal bascula entre un esconderse y un mostrarse. Es un resquicio abierto entre la afirmación de una intimidad pudorosa y la negación impúdica del escaparatismo.
La mujer que decide vestir la desdichada indumentaria muestra su intimidad escondiendo su cuerpo a aquellas personas que, sin legitimidad, podrían desearla. Porque ese atuendo la rasga abiertamente: convicciones religiosas aunque no aparezcan en el Corán, rol femenino en el seno del matrimonio, renuncia al mundo laboral fuera de la casa, o incluso una inédita sensualidad femenina. Al mismo tiempo, por la misma conexión con su vida íntima, la mujer que se exhibe corporalmente aparece como mutilada en su interioridad.
Al explicitarlo casi todo físicamente, poco queda para una comunicación más profunda. En realidad, la intimidad de quien se muestra queda eclipsada por su propia presencia corporal. Ha perdido valor ante sí misma y derrama el vacío del que se siente avergonzada.
Algo de sagrado tiene esta conexión entre mostrar y esconder. Quizá manifestaciones socioculturales problemáticas como el oriental burka (que esconde lo físico y enseña lo anímico) y el occidental desnudismo (que muestra lo físico y esconde lo íntimo) se deban a progresiva secularización del cuerpo. Ese mismo que en Oriente se desacraliza negándose y en Occidente se seculariza mostrándose. ¿No será que, al escandalizarnos, estamos ante un espejo en el que Oriente representa esa misma imagen que rechaza Occidente?
ALFONS PUIGARNAU, profesor de Estéticay Teoría de las Artes, Universitat Internacional de Catalunya