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Claves de lectura de la nueva exhortación apostólica

Por Salvador Pié - Catalunya Cristiana
Publicado el 02 de diciembre de 2010
Dos años después de la celebración del Sínodo de los Obispos sobre «La Palabra de Dios» Benedicto XVI publica la Exhortación Apostólica correspondiente sobre «La Palabra del Señor». Es un texto que se lee bien dividido en tres partes que de forma original están guiadas por el prólogo de San Juan.
Primera parte: «La Palabra de Dios» (Verbum Dei). Es la parte más teológica en la que se encuentra en miniatura una presentación muy original llamada «Cristología de la Palabra» (n. 11-13) que marca todo el conjunto. En efecto, la expresión «Palabra de Dios» se aplica de forma analógica (n. 7), tanto a la Escritura como a la persona de Jesucristo, quien a partir del Nuevo Testamento se convierte en el sentido principal de «Palabra de Dios». Esto quiere decir en la interpretación de la Biblia que toda ella va dirigida a Jesucristo, teniendo presente «que la Palabra de Dios precede y supera la Sagrada Escritura, aunque ésta, por el hecho de ser inspirada por Dios, contiene la Palabra de Dios de forma totalmente singular»  (n. 17). El segundo aspecto teológico central viene expresado con esta clara formulación: «El lugar originario de la interpretación de la Biblia es la vida de la Iglesia» (n. 29), afirmación que retoma Dei Verbum (DV) 12 —iel texto más recordado de la DV y muy citado por el Papa!— cuando habla de los tres criterios de la interpretación bíblica a tener presente: la unidad de toda la Escritura, la Tradición viva de toda la Iglesia, y la coherencia con la fe de la Iglesia.
Segunda parte: «La Palabra en la Iglesia» (Verbum in Ecclesia). Se inicia con un precioso apartado sobre la liturgia, «lugar privilegiado de la Palabra de Dios» teniendo presente que «la Iglesia es la casa de la Palabra» que puede ayudar a «una comprensión más unitaria del misterio de la Revelación realizada “con gestos y palabras íntimamente vinculados” (DV 2)» (n. 56). Se acentúa al mismo tiempo la importancia de «la animación bíblica de la pastoral» (n. 73), así como «la lectura orante o lectio divina» —el método estrella del Sínodo— que parte de la lectura, meditación, oración y contemplación, y a las que se añade como conclusión la acción (n. 87).
Tercera parte: «La Palabra por el mundo» (Verbum mundo). Empieza con el anuncio de la Palabra de Dios en el mundo (n. 90), con un fuerte acento en la nueva evangelización (n. 96) —cuestión que ha merecido la creación de una nueva comisión pontificia— y el testimonio (n. 97 y ss.); bellamente se subraya su dimensión de compromiso en el mundo (los «pequeños», justicia, paz, caridad, jóvenes, emigrantes, pobres, creación); un punto significativo es la Palabra de Dios y las culturas con la bella afirmación de «la Biblia como gran código para las culturas» (n. 110), y un breve apunte sobre el diálogo interreligioso —particularmente con los musulmanes (n. 118). Se cierra con una formulación nueva que la teología reciente ha hecho emerger: decir Palabra de Dios quiere decir que se trata de «la Palabra definitiva de Dios sobre el cosmos y la historia» (n. 121), que halla en María a «la Madre de la Palabra de Dios y la Madre de la alegría» (n. 124).
 
Salvador Pié
Experto del Sínodo de los Obispos sobre «La Palabra de Dios»
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NOTA: Se puede acceder al enlace para descargar el documento en castellano y en diversos formatos en: TEMES D´AVUI

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