EL CARDENAL ARZOBISPO DE BARCELONA
Barcelona, 20 de octubre de 2009
Queridos diocesanos,
como ya sabréis, el Sant Pare Benet XVI ha convocado la celebración de un Año Sacerdotal con motivo del
150aniversariode la muerte del santo cura de Ars, Juan María Vianney. Bajo el lema "Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote"; se pretende con esta conmemoración, ayudar a todos los sacerdotes a identificarse más y más con Jesucristo imitando su fidelidad a la voluntad del Padre.
Este Año Sacerdotal, no ha de ser únicamente una ocasión para los sacerdotes de profundizar en su identidad sacerdotal, sino que tiene que ser un acontecimiento eclesial de comunión del cual también participen los laicos.
Aprovechemos este Año Sacerdotal para intensificar en nuestras comunidades parroquiales, comunidades religiosas y movimientos, el trabajo y la oración por las vocaciones sacerdotales. Por ello ofrezco de nuevo a vuestra consideración las catorce posibles actuaciones vocacionales que ya mencioné en mi carta pastoral "Las vocaciones sacerdotales, don de Dios" de 24 de septiembre de 2007, a fin de que las vayamos profundizando y aplicando nuevamente y así trabajemos en la pastoral vocacional
Acogemos este Año Sacerdotal como un kairós, –una oportunidad llena de la gracia de Dios–, para hacer nacer y crecer en nuestra archidiócesis las semillas de nuevas y abundantes vocaciones sacerdotales a imagen de San
Juan María Vianney y de los otros santos sacerdotes de nuestra archidiócesis: de San Josep Oriol, del Beato Pere Tarrés y del siervo de Dios Josep Samsó, que será próximamente elevado a los altares.
Con un saludo y bendición bien cordiales,
† Lluís Martínez Sistach
Cardenal Arzobispo de Barcelona
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Actuaciones vocacionales
De la Carta Pastoral "Las vocaciones sacerdotales, don de Dios", del Sr. Arzobispo Lluís Martínez Sistach [1]
1ª. La pastoral vocacional es fundamental en la pastoral diocesana y, por lo tanto, tiene que estar bien presente en la vida y actividad de la archidiócesis. Así pues, ha de tener un lugar preeminente en los ámbitos, servicios y tareas de las parroquias, comunidades, movimientos, escuelas e instituciones eclesiales.
2ª. Las delegaciones y secretariados diocesanos tendrán muy presente la pastoral vocacional en su programación pastoral, especialmente los organismos diocesanos que por su finalidad han de ser más sensibles a esta pastoral, como los ámbitos de juventud, catequesis, universidad, enseñanza, familia, etc.
3ª. Cada parroquia dedicará semanalmente una plegaria especial por las vocaciones sacerdotales. Esta plegaria se hará en el momento que se considere más oportuno, procurando que haya la máxima participación de fieles, y contribuirá también a conseguir que la comunidad valore y agradezca el ministerio ordenado como un don de Dios a su Iglesia y rece por los sacerdotes. Hay que intensificar la campaña "Aquí se reza por las vocaciones", que han propuesto los delegados diocesanos de pastoral vocacional de las diócesis con sede en Cataluña. El librito
Rogamos por las vocaciones que se publicó con este motivo puede ser de gran utilidad para la plegaria semanal que se propone. Un buen día para llevarla a cabo puede ser el jueves, por la relación que tiene con la institución de la eucaristía y del ministerio sacerdotal.
4ª. El delegado diocesano de pastoral vocacional mantendrá contactos periódicos con las comunidades parroquiales y con los movimientos y asociaciones eclesiales. Participará en reuniones arciprestales de presbíteros, de los consejos pastorales arciprestales y de responsables y consiliarios de movimientos.
5ª. Con el fin de mantener la sensibilización por la pastoral vocacional en la archidiócesis, el delegado diocesano de pastoral vocacional y rector del Seminario diocesano participará en reuniones del Consejo Episcopal, del Consejo Presbiteral y del Consejo Pastoral Diocesano.
6ª. A nivel arciprestal y local se organizarán –cómo se está haciendo en algunos lugares de la archidiócesis– encuentros de oración de jóvenes, muy importantes para la vida cristiana, para su discernimiento vocacional y, también, para rezar por las vocaciones sacerdotales.
7ª. Los movimientos y asociaciones eclesiales, especialmente de jóvenes, incluirán en sus programaciones y actividades la dimensión vocacional de la vida cristiana de sus miembros, teniendo muy presente la vocación al ministerio sacerdotal.
8ª. En la pastoral de las escuelas de la Iglesia ha de tener un lugar importante la concepción cristiana de la vida como vocación, y más en concreto las vocaciones al matrimonio cristiano, al sacerdocio y a la vida consagrada.
9ª. Es muy conveniente que el rector del Seminario diocesano y delegado diocesano de pastoral vocacional mantenga contacto directo y permanente con los párrocos, con el fin de ayudar a descubrir posibles vocaciones al sacerdocio entre los adolescentes y jóvenes de la parroquia y realizar el discernimiento adecuado.
10ª. El Seminario Mayor y el Seminario Menor son dos instituciones primordiales en nuestra Iglesia archidiocesana.
Todos los cristianos han de estimar estas instituciones y rezar constantemente por todos los que forman estas comunidades. Anualmente se celebra una jornada de puertas abiertas de nuestros seminarios con el fin de acercarlos más y más a los adolescentes y jóvenes y también a las familias cristianas. Es bueno que las parroquias inviten a los feligreses a sentir como muy suyos el Seminario Mayor y Menor por su importantísima contribución a la formación de los futuros sacerdotes.
11ª. Tal como pide el Concilio Provincial Tarraconense, "hay que revitalizar en las parroquias y comunidades, con la colaboración de todos (sacerdotes, religiosos/as y laicos/as), el Día del Seminario y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones".
12ª. El Día del Seminario ha de celebrarse en todas las parroquias y centros de culto, de forma que ayude a la comunidad a tomar más conciencia de su responsabilidad en las vocaciones sacerdotales, y también a rezar, conocer y sostener el Seminario Mayor y el Seminario Menor.
13ª. Se ha de que promover a nivel parroquial o arciprestal un grupo vocacional, cuyos miembros ofrezcan su ayuda de oración y mortificación por las vocaciones sacerdotales, y también su apoyo moral y material.
14ª. Se fomentará la creación y fortalecimiento de las escolanías a todos los niveles. Se intensificará la participación de los monaguillos en los encuentros y convivencias que el Seminario organiza a nivel diocesano.
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[1] Mons. Lluís Martínez Sistach, Arzobispo Metropolitano de Barcelona, "Las vocaciones sacerdotales, don de Dios". Carta Pastoral, Barcelona, 2007, Arzobispado de Barcelona, pp. 33 – 35. También: Boletín del Arzobispado de Barcelona (BAB), septiembre de 2007, pp. 432- 434