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Iglesia y pederastia: cinco falsedades desenmascaradas

Por Domènec Melé
Publicado el 18 de abril de 2010

Los dolorosos y condenables escándalos de pederastia de sacerdotes y religiosos, y ciertos ocultamientos y decisiones equivocadas de sus superiores, están siendo utilizados para atacar despiadadamente a la Iglesia católica y al Santo Padre, al tiempo que apenas se presta atención a otros casos de pederastia, numéricamente más numerosos. En Alemania, por ejemplo, en los últimos 15 años, el 99,6 % de las denuncias presentadas por pederastia no correspondían a sacerdotes.

Algunos medios de comunicación no han dudado en publicar falsedades, medias verdades, en un tono anticatólico y acusador, a la vez que silencian las medidas duras y valientes adoptadas por la Iglesia para evitar casos parecidos, al tiempo que muchos obispos piden perdón y asumen responsabilidades. He aquí algunas de esas falsedades:

Se dan cifras engañosas. Con frecuencia se mezclan abusos sexuales con bofetones o insultos y se citan denuncias, en lugar de sentencias. Charles J. Scicluna, "promotor de justicia" (fiscal) del Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una entrevista publicada por la revista Avvenire, afirma: "En los últimos nueve años (2001-2010) hemos analizado las acusaciones relativas a unos 3.000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos por delitos cometidos en los últimos 50 años." De esos 3.000 acusados, “en el 20% de los casos se ha celebrado un proceso penal o administrativo. En el 60% de los casos, sobre todo debido a la edad avanzada de los acusados, no hubo proceso, pero se emanaron normas administrativas y disciplinarias, como la obligación de no celebrar misa, de no confesar, de llevar una vida retirada y de oración". Añade: "Podemos decir que, grosso modo, en el 60% de los casos se trata de actos de efebofilia, o sea, debidos a la atracción sexual por adolescentes del mismo sexo; en otro 30%, de relaciones heterosexuales, y en el 10% de actos de pedofilia verdadera y propia, esto es, determinados por la atracción sexual hacia niños impúberes. Los casos de sacerdotes acusados de pedofilia verdadera y propia son, entonces, unos 300 en nueve años."

No se suelen presentar cifras relativas. En Estados Unidos, con 2,5 millones de escolares en centro católicos y 20.000 parroquias se han dado menos de 8 denuncias de pedofilia sacerdotal por año, con tendencia a bajar. En Alemania, sólo 0,04% de las denuncias (no sentencias) de las formuladas en los últimos 15 años corresponden a sacerdotes. En concreto, de 210.000 casos registrados de abusos pedófilos o pederásticos, en este país, 94 son imputables a sacerdotes y religiosos católicos. En Inglaterra y Gales, en los últimos 40 años, sólo un 0,4 % de sacerdotes católicos de han sido acusados de abusos de menores, son menos aún los que han sido considerados culpables. En realidad uno solo caso de pederastia es ya demasiado, pero tampoco es justo dar números que inducen a equívocos.  

La Iglesia, en ciertos países, ha perdido toda su credibilidad. Lo afirmaba el arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Willians, respecto a la Iglesia católica de Irlanda, en una entrevista a la BBC. No daba datos fehacientes. La valiente Carta del Papa a los obispos irlandeses y las medidas penitenciales y de gobierno que incluyen, más bien hacen pensar en que la credibilidad y autoridad de la Iglesia en Irlanda como en otros países, hará daño, pero a largo plazo quedará reforzada. Además la Iglesia y su misión evangelizadora y solidaria no se agotan en los penosos y lamentables episodios de pederastia de un grupo de clérigos. No es cierto que la Iglesia haya perdido toda su credibilidad. De hecho, el Rev. Willians, respondiendo a un torrente de críticas, llamó por teléfono al Arzobispo católico de Dublin, Mons Diarmuid Martin, disculpándose por sus palabras en la BBC.

La causa de la pederastia de sacerdotes está en el celibato sacerdotal. No lo avalan datos empíricos, ni la experiencia común. Existen abusos de pederastia en escuelas, asociaciones de asistencia a jóvenes, clubs deportivos y, por desgracia, hasta en el seno de no pocas familias. Uno de los principales expertos en Alemania, Hans-Ludwig Kröber, no encuentra ninguna indicación de una mayor frecuencia de casos de pederastia entre los profesores célibes respecto de los demás. En relación con los sacerdotes, una inmensa mayoría de ellos viven el celibato, sin incurrir en abusos de niños y jóvenes. El problema, más que en el celibato está en la homosexualidad incontinente de los pederastas (casi siempre se citan abusos en chicos) y en un deficiente proceso de admisión al sacerdocio.

El Vaticano cometió el error de comparar los ataques a la Iglesia con el antisemitismo. Esta crítica tiene su origen en una prédica del P. Raniero Cantalamesa, predicador de la Casa Pontificia, el Viernes Santo de 2010, ante el Papa. Aludió a una carta de un amigo judío en la que decía: “sigo con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia y el Papa y todos los fieles. El uso del estereotipo, echar las culpas personales a la colectividad me recuerda los aspectos más vergonzosos del antisemitismo.” La comparación sentó muy mal a algunos judíos, y la prensa lo aireó con grandes titulares, tomando como sujeto al “Vaticano”. Pero el P. Cantalamesa no tiene ningún cargo de gobierno en la Santa Sede, ni representa para nada al Vaticano. Su encargo es sólo predicar. De hecho, el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, a las pocas horas dejaba claro que “no es la línea del Vaticano comparar las críticas del Papa por los casos de curas pederastas con el antisemitismo.” ¿Por qué atribuir al Vaticano la mención de la carta de un amigo de quien es sólo un trabajador, cualificado eso sí, de la Casa Pontificia?

El Papa actual, siendo arzobispo de Múnich o Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, consistió en mantener sacerdotes pedófilos. Hay, al menos tres casos –Hullermann, Teta y Murphy– que han causado gran revuelo.

- El origen del caso Hullerman está en el diario alemán Süddeutsche Zeitung. El 13 de marzo de 2010, publicó que Peter Hullermann, sacerdote de la diócesis de Essen, acusado de abusos sexuales a un muchacho de 11 años un–– fue trasladado a la archidiócesis de Múnich en 1980, donde recibió un nuevo encargo pastoral. Todo esto con el visto bueno del Card. Joseph Ratzinger, entonces arzobispo de Múnich. La verdad es otra. En 1980, el cardenal Ratzinger sólo autorizó que Hullermann residiera en una residencia de sacerdotes de Múnich mientras recibía una terapia. Eso es todo. En noviembre de 1981, Juan Pablo II nombró al Card. Ratzinger prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe y en febrero siguiente renunció a la sede de Múnich y se trasladó a Roma. La asignación de encargo pastoral a Hullermann tuvo lugar, en septiembre de 1982, cuando el card. Ratzinger ya estaba en Roma y aún no había sido nombrado su sucesor. La decisión de dar a Hullermann un encargo como asistente pastoral en una parroquia fue tomada por el entonces vicario general de Múnich, Gerhard Gruber, quien ha reconocido su error y  asumido toda la responsabilidad.

- Con el caso Teta se acusa a la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, de tardar 12 años en suspender a Michael Teta, un sacerdote pederasta de la diócesis de Tucson (Arizona). La reducción al estado laical, que conlleva la pérdida de la condición de sacerdote, es un asusto muy serio que requiere un proceso judicial con garantías y con derecho a apelación. La Congregación para la Doctrina de la Fe actuó sólo en la etapa final. El asunto Teta, de acuerdo con el derecho Canónico, fue iniciado en su diócesis de Tucson. Este proceso, tuvo lugar en los años 1990s y concluyó en 1997 con la reducción de Teta al estado laical. Posteriormente, Teta presentó un recurso ante el Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La apelación quedó pendiente hasta la entrada en vigor de una nueva legislación de 2001, que pone todos los casos de “delitos más graves” bajo la competencia de la Congregación de la Doctrina de la Fe para un tratamiento más seguro y rápido. A partir de 2001, todas las apelaciones pendientes fueron tratadas y la del caso Teta fue una de las primeras en verse.

- En el caso Murphy, de nuevo se atribuye a Roma lo que es incumbencia diocesana. Goodsteian, en el New York Times el 25 de marzo de 2010, acusa a altos cargos vaticanos, incluyendo el futuro Papa Benedicto XVI, de no haber separado del sacerdocio al padre Murphy, de la de la archidiócesis de Milwaukee, quien molestó a 200 chicos sordos entre los años 1945 y 1970. Goodsteian cita a monseñor Weakland, arzobispo de Milwaukee, por aquel entonces, quien en 1996 escribió a la Congregación pidiendo ayuda para hacer frente a este terrible caso de abusos en serie. El Cardenal norteamericano Levada, actual Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, contestaba en la edición online del Catholic San Francisco la manipulación de la información y la interpretación ofrecida por Goodsteian. Mons. Levada se pregunta porqué el nudo del artículo no trataba sobre los fracasos por parte de la Iglesia diocesana y las autoridades civiles para actuar en su momento. “Yo, por ejemplo, mirando este informe, coincido en que el Padre Murphy merecía ser expulsado del estado clerical por su atroz comportamiento criminal, lo que normalmente sería el resultado de un juicio canónico.” El nudo del artículo de Goodstein, en cambio, es atribuir el fracaso en llevar a cabo esta expulsión al futuro Papa Benedicto XVI, en lugar de atribuirlas a las decisiones del momento.

Domènec Melé

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