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El "Caín" de Saramago o la confusión entre cultura y religión

Por Llorenç Carreres
Publicado el 16 de noviembre de 2009

Tengo que agradecer a José Saramago el impulso intelectual necesario para volver a disfrutar de la lectura del Antiguo Testamento, particularmente del Génesis, un libro muy entretenido que se ha de leer en clave poética y, por tanto interpretable, como lo son también los relatos míticos. En la novela Caín, Saramago decide ajustar cuentas con Dios, un Dios particular creado, según el autor portugués, por el mismo hombre, algo del todo plausible y, a priori, muy interesante. [...]
 
Es obvio que en Caín hay una clara voluntad provocadora. Me ha decepcionado, sin embargo, que la crítica de Saramago a Dios, en boca de Caín o del narrador, esté tan poco fundamentada: no hace falta tener el premio Nobel de literatura para hacer una lectura literal del Génesis. Según Saramago, Dios es desconfiado, rencoroso, cruel, envidioso, malvado, maligno, loco y sordo. Esta es la moral que Saramago saca de los relatos bíblicos. Visto así, no me extraña que Caín quisiera matar a Dios. Sin embargo, no se puede matar una idea. Una idea se puede combatir de muchas formas. Saramago opta por la más simple, la descalificación, que equivale a la interpretación literal, sesgada, absurda y políticamente correcta. Aunque lo quiera eludir, Saramago sabe que los mitos necesitan interpretación. Si no, no habría escrito "La caverna". Quiero decir que la Biblia, al margen de creencias religiosas particulares, tiene un peso importantísimo en la cultura occidental que no puede ser despreciado con un relato que nace de la aversión hacia el hecho religioso. Saramago, en el mejor de los casos, confunde cultura y religión.

Llorenç Carreres
http://eliteratura.balearweb.net/
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