El "Atrio de los gentiles" va dirigido a "aquellos para los que la religión es algo extraño o para los que Dios es desconocido".
El llamado "Atrio de los gentiles" ha sido una iniciativa para promover el diálogo entre creyentes y no creyentes. Celebró su primer encuentro, los pasados días 24 y 25 de marzo, en la universidad de la Sorbona de París, aunque
hubo un preludio en la de Bolonia. La sesión inaugural tuvo por tema "Luces, religiones y la común razón". La presidenta de la Unesco presentó la reunión como una "iniciativa necesaria para la búsqueda de la paz y la tolerancia en un mundo globalizado". Iniciativa que había partido de Benedicto XVI, a través del Pontificio Consejo de la Cultura, encomendado al Cardenal Gianfranco Ravasi que estuvo presente.
El Atrio de los gentiles quiere ser a la vez un espacio cultural y religioso, donde se encuentren fe y cultura, fe y razón, creencia e increencia, Fe y ateísmo-agnosticismo, compromiso cristiano e indiferencia. Un espacio de diálogo, de aproximación, de debate, de intercambio de puntos de vista. El mismo Benedicto XVI afirmó hace meses que este espacio de diálogo iba dirigido –por parte de los cristianos– a "aquellos para los que la religión es algo extraño, para los que Dios es desconocido y que, sin embargo, no quieren estar simplemente sin Dios, sino acercársele al menos como a Desconocido". Aquel, al que se refería Pablo de Tarso al llegar a Atenas.
El Atrio de los gentiles, se encamina pues a despertar muchas conciencias para que den cuenta de que creer es también razonable y que la misma fe quiere mantener la razón en ejercicio. Intenta crear lugares de encuentro entre muchos hombres de buena voluntad, que aman la libertad, que creen en el hombre y en el entendimiento entre los hombres por el camino de la comprensión, la acogida, la generosidad que despierta el amor al prójimo. Que cada uno lo pueda hacer desde su propia identidad religiosa o arreligiosa, sin prejuicios, intolerancias y enemistades.
En este diálogo debe llegarse ahí a través del respeto, de la sensibilidad, de la amistad, de la búsqueda de la
verdad, del testimonio coherente de vida. El encuentro de París sólo es un comienzo que se extenderá por todas partes y por eso es necesario que muchos creyentes y no creyentes se planteen existencialmente cómo va el mundo de hoy: el mundo de la política, de la economía, de la cultura, del trabajo profesional, de la familia, y también del ocio, aunque este mundo del ocio no parece un mundo muy cultural por los ejemplos que a continuación menciono.
Se ha hecho referencia a que, hace dos semanas, se presentó en el Teatro Nacional de Cataluña una obra de teatro que ridiculizaba el mundo clerical con ocasión de la visita del Papa a Barcelona. También ha habido noticias sobre la tergiversada guerra en torno a la presencia de capillas católicas en diversas universidades. Ahora, activos ateos y laicistas quieren promover, en Madrid, una "procesión atea" el próximo Jueves Santo. Y en nuestra tierra, en Bescanó (Gerona), algunos quieren presentar el espectáculo "Histeria Sagrada". Todas estas propuestas culturales, en el mundo del ocio, no parecen ser el mejor camino para llegar a la tolerancia, al entendimiento y al respeto, que es a lo que quiere llegar el proyecto del Atrio de los gentiles.
Josep Vall i Mundó