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D.E.P. Francesc Abel

Por Isabel Viladomiu - Xavier Sarrias
Publicado el 11 de enero de 2012

Los medios de comunicación recogieron la noticia el pasado 31 de diciembre del fallecimiento de Francesc Abel, pionero de la Bioética en Europa y fundador del Instituto Borja de Bioética. Para todos los que nos hemos dedicado a la bioética, Francesc Abel ha sido siempre una referencia. Él abrió un camino y lo trabajó concienzudamente con sus colaboradores. Importó de los Estados Unidos la metodología de los principios, la autonomía personal reconocida en la actualidad en el consentimiento informado e impulsó la creación de los comités de ética para deliberar en los hospitales sobre los problemas que planteaba y que sigue planteando el progreso de la Medicina y la biotecnología. Hoy muchos conceptos bioéticos forman parte de la cultura sanitaria y los comités de ética están en todos los ámbitos sanitarios.

No había congreso o cursos de Bioética en el que no participara F. Abel. No olvidamos, su aportación a la discusión de un caso en la que nos recordó a todos los presentes que el diálogo es el mejor instrumento para solucionar los problemas de la práctica clínica. No tan bueno es el recuerdo en una jornada sobre la RU-486 en la sede de la Conferencia Episcopal en Madrid en la que él participó entre otros destacados ponentes. En esta jornada se pusieron de manifiesto las diferencias que siguen dividiendo a los bioéticos en las cuestiones antropológicas fundamentales, como el inicio y final de la vida humana, el aborto y la eutanasia, los dos grandes abismos abiertos para la bioética y la sociedad. 

Los bioéticos somos buscadores convencidos y defensores de la dignidad humana. Si esto es así ¿por qué existen posturas distantes e irreconciliables entre nosotros? Las posturas irreconciliables se dan en el inicio y al final de la vida, en embriones, fetos y moribundos. Ningún bioético discute los principios orientadores de la práctica clínica pues sabemos muy bien cómo debemos comportarnos. Ahora bien ante los embriones, fetos y embarazos se tambalean los principios que tenemos tan claros ante otras situaciones. Son como dos bioéticas distintas, una para hombres nacidos y otra para los no nacidos.

Existen conflictos y de muy difícil solución, de hecho, muchos de estos conflictos no la tienen. El Instituto Borja de Bioética (IBB) con F. Abel a la cabeza se posicionó a favor la despenalización del aborto ante un embarazo no deseado u otras causas y también de la eutanasia. Postuló que el embrión humano antes de su fase implantatoria “no es un ser humano completo” y justificó la píldora del día después y otras intervenciones para impedir su desarrollo. Bioéticamente nos separó esta distinta concepción del valor del no nacido y la forma en que debemos afrontar los muchos conflictos en sexualidad y el inicio de la vida tan habituales en nuestros días. Las soluciones que propone la otra bioética no inventan nada, acepta la realidad como es y se niega a entrar en un pacto de violencia o de dominio de uno sobre el otro.

F. Abel era sacerdote católico aunque discutía el Magisterio de la Iglesia sobre el valor y el sentido de la vida, de la sexualidad y de la muerte. Hay personas que han sufrido por este tema. Ahora es el momento de agradecer su trabajo bioético y de pedir a Dios que le permita contemplar los misterios tantas veces buscados en esta vida. D. E. P.

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Isabel es licenciada en psicología y máster en bioética y Derecho. Fue presidenta de la Asociación Catalana de Bioética (1996-2003).

Xavier Sarrias es doctor en medicina, especialista en nefrología en el Hospital de Bellvitge.
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