Acaba de estrenarse la película “Ágora” de Alejandro Amenábar. Sobre la misma se han publicado ya diversos artículos interesantes, entre ellos los siguientes: “Amenábar: Ágora i Hipatia” (05.X.2009) de D. Josep Miró i Ardèvol, “Ágora” (06.X.2009) de Aceprensa. También el periódico “La Razón” ha publicado un artículo titulado “Ágora: Hipatia”. Recordemos que anteriormente Amenábar nos había dado “Mar adentro”. Resulta interesante este hecho ya que nos ofrece una referencia importante sobre la personalidad de Amenábar. En efecto: En “Mar adentro” se defendía la eutanasia, inscribiéndose por consiguiente dentro de una “cultura de la muerte”, la cual obviamente se opone a una “cultura de la vida”. La religión cristiana, como es bien sabido, es la máxima defensora de la “cultura de la vida”. Y el cristianismo ha salvado millones de vidas humanas. Ahora, Amenábar, en “Ágora”, nos ofrece una visión negativa sobre el cristianismo. Obviamente, se sigue implícitamente que hay aquí una oposición a la religión que es la máxima defensora de la vida. Cristo es la Vida. Lo de menos es que en la película no se explicite esta consecuencia lógica contra quien es la máxima defensora de la vida.

aquellos filósofos griegos que pertenecían al tiempo pagano, no cristiano. Resulta significativo a este respecto que S. S. Juan Pablo II en la encíclica “Fides et Ratio” señala que la gran síntesis del pensamiento católico es la ofrecida por el pensamiento de Santo Tomás de Aquino. Siendo éste el máximo filósofo de la historia. Pues bien, este filósofo al que llama “El filósofo”, es decir, el filósofo por excelencia, no es a ningún filósofo cristiano, sino a Aristóteles. Siendo el mismo Santo Tomás un filósofo aristotélico, si bien evitando evidentemente todo lo que sea incompatible en este con la fe católica, purificando y elevando incluso la doctrina de Aristóteles gracias a las luces que la fe da al filósofo creyente. No está demás considerar que el verdadero tomismo tiene un gran contenido platónico. Otro gran filósofo, contemporáneo además de Hipatia, San Agustín de Hipona, era un seguidor de Platón, a cuya doctrina por decirlo de algún modo bautizaría. Así resulta que toda la gran filosofía cristiana en la Edad Media y también en la actualidad es deudora de la filosofía de los paganos y en algún sentido puede llamarse incluso filosofía pagana, aunque bautizada en lo que no coincide con la fe católica, ya que la fe católica es la verdad. En este sentido, en vez de choque entre dos culturas habría que hablar más bien de abrazo entre dos culturas, a la vez que Cristo triunfa sobre el paganismo. Y, en el sentido antedicho, y evitando todo escándalo posible, podría incluso decirse que la filosofía cristiana es la filosofía pagana. Añadiendo si se quiere para evitar confusiones, “bautizada”.
se encuentran Copérnico, Galileo, Le Verrier. Entre los matemáticos cristianos están Descartes, Newton, Fermat, Leibnitz, Pascal, Euler, Cauchy, etc. Decía incluso el gran matemático Cauchy: “yo soy cristiano, esto es, creo en la divinidad de Jesucristo, (...) en compañía de todos los grandes astrónomos, de todos los grandes matemáticos, de todos los grandes físicos, de todos los grandes geómetras de los siglos pasados; y soy católico con la mayor parte de ellos”. Como para que alguien que no sepa de matemáticas, ni de astronomía, sino de cine, se atreva a sugerir que los cristianos son unos obscurantistas en matemáticas, en filosofía y en astronomía.