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Ágora: Cultura de la vida o cultura de la muerte

Por José María Montiu de Nuix
Publicado el 28 de octubre de 2009

Acaba de estrenarse la película “Ágora” de Alejandro Amenábar. Sobre la misma se han publicado ya diversos artículos interesantes, entre ellos los siguientes: “Amenábar: Ágora i Hipatia” (05.X.2009) de D. Josep Miró i Ardèvol, “Ágora” (06.X.2009) de Aceprensa. También el periódico “La Razón” ha publicado un artículo titulado “Ágora: Hipatia”. Recordemos que anteriormente Amenábar nos había dado “Mar adentro”. Resulta interesante este hecho ya que nos ofrece una referencia importante sobre la personalidad de Amenábar. En efecto: En “Mar adentro” se defendía la eutanasia, inscribiéndose por consiguiente dentro de una “cultura de la muerte”, la cual obviamente se opone a una “cultura de la vida”. La religión cristiana, como es bien sabido, es la máxima defensora de la “cultura de la vida”. Y el cristianismo ha salvado millones de vidas humanas. Ahora, Amenábar, en “Ágora”, nos ofrece una visión negativa sobre el cristianismo. Obviamente, se sigue implícitamente que hay aquí una oposición a la religión que es la máxima defensora de la vida. Cristo es la Vida. Lo de menos es que en la película no se explicite esta consecuencia lógica contra quien es la máxima defensora de la vida.

Muerte de Cristo o muerte de Hipatia
Amenábar en la película “Ágora” en vez de considerar como hecho representativo la muerte de Cristo lo que considera representativo es la muerte de Hipatia. Se trata de un hecho lamentable realizado por malos cristianos y que además queda desdibujado en la película, cargando grandemente las tintas. No es representativo porque unos cristianos sólo son representativos de la religión cristiana cuando la viven, no cuando la traicionan. Y el ir contra el mandamiento nuevo de Cristo, amaos los unos a los otros como Yo os he amado, nunca es cristiano. La violencia contra Hipatia no fue pues algo cristiano sino algo incompatible con el cristianismo, algo en este sentido anticristiano en cuanto va contra el espíritu del cristianismo y, por consiguiente, algo que los cristianos lamentamos. La religión cristiana está reñida con la violencia.
 
Abrazo o pugna entre la cultura cristiana y la cultura pagana
Amenábar además intenta considerar un hecho concreto, la muerte de Hipatia, que hemos señalado como no representativo, como la base para ofrecer una visión negativa del cristianismo: los cristianos representarían un retroceso en la cultura, cosa ésta que obviamente es falsa. Se pretende presentar un gran choque cultural entre la cultura pagana y la cultura cristiana. Ciertamente, hay elementos en el paganismo que no son aceptables por el cristianismo, por la clara incompatibilidad doctrinal entre ellos, tal la idolatría. Pero, no es menos cierto que toda la filosofía católica está estructurada sobre la filosofía pagana. Es decir, está organizada sobre la razón natural de aquellos filósofos griegos que pertenecían al tiempo pagano, no cristiano. Resulta significativo a este respecto que S. S. Juan Pablo II en la encíclica “Fides et Ratio” señala que la gran síntesis del pensamiento católico es la ofrecida por el pensamiento de Santo Tomás de Aquino. Siendo éste el máximo filósofo de la historia. Pues bien, este filósofo al que llama “El filósofo”, es decir, el filósofo por excelencia, no es a ningún filósofo cristiano, sino a Aristóteles. Siendo el mismo Santo Tomás un filósofo aristotélico, si bien evitando evidentemente todo lo que sea incompatible en este con la fe católica, purificando y elevando incluso la doctrina de Aristóteles gracias a las luces que la fe da al filósofo creyente. No está demás considerar que el verdadero tomismo tiene un gran contenido platónico. Otro gran filósofo, contemporáneo además de Hipatia, San Agustín de Hipona, era un seguidor de Platón, a cuya doctrina por decirlo de algún modo bautizaría. Así resulta que toda la gran filosofía cristiana en la Edad Media y también en la actualidad es deudora de la filosofía de los paganos y en algún sentido puede llamarse incluso filosofía pagana, aunque bautizada en lo que no coincide con la fe católica, ya que la fe católica es la verdad. En este sentido, en vez de choque entre dos culturas habría que hablar más bien de abrazo entre dos culturas, a la vez que Cristo triunfa sobre el paganismo. Y, en el sentido antedicho, y evitando todo escándalo posible, podría incluso decirse que la filosofía cristiana es la filosofía pagana. Añadiendo si se quiere para evitar confusiones, “bautizada”.
 
Obscurantismo cristiano y esplendor pagano
Para Almenabar el obscurantismo está de la parte del cristianismo, mientras toda la luz luce esplendorosa del lado del paganismo. Hipatia se levanta como la filósofa, la matemática, la astrónoma mientras en la película van apareciendo los cristianos con tonos grises. Pero, el obscurantismo no puede aducirse contra el cristianismo que ha dado lugar a tantas personas sabias y eruditas. Basta pensar, por ejemplo, en San Agustín, San Anselmo, san Buenaventura, san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, Pascal, Newton, Leibnitz, etc. Pero tampoco puede aducirse ignorancia de los cristianos en relación a la matemática y a la astronomía. Entre los astrónomos cristianos se encuentran Copérnico, Galileo, Le Verrier. Entre los matemáticos cristianos están Descartes, Newton, Fermat, Leibnitz, Pascal, Euler, Cauchy, etc. Decía incluso el gran matemático Cauchy: “yo soy cristiano, esto es, creo en la divinidad de Jesucristo, (...) en compañía de todos los grandes astrónomos, de todos los grandes matemáticos, de todos los grandes físicos, de todos los grandes geómetras de los siglos pasados; y soy católico con la mayor parte de ellos”. Como para que alguien que no sepa de matemáticas, ni de astronomía, sino de cine, se atreva a sugerir que los cristianos son unos obscurantistas en matemáticas, en filosofía y en astronomía.
 
Conclusión
La película “Ágora” en el aspecto de juicio en relación al cristianismo no merece mayor crédito que el de un panfleto anticristiano, hecho no con la razón sino con el sentimiento y la pasión, que queda ciego al magnífico panorama desplegado a través de la historia humana por la estela ininterrumpida de grandes santos, de grandes sabios, de grandes científicos, de grandes almas caritativas que han sido producidas por el cristianismo. A quien quiere manchar el cristianismo le estorba la blancura de la nieve. Las mentiras históricas de la película “Ágora” también quedan ciegas para con la verdad. Ágora, en definitiva, está inmersa dentro de una importante campaña contra el cristianismo que de seguro será del agrado de no pocos masones.
 
José María Montiu de Nuix, sacerdote
Doctor en filosofía y licenciado en matemáticas
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