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"Cuento de Navidad", de Dickens, película de Disney

Por Leticia Sabater
Publicado el 18 de noviembre de 2009

Dirigida por Robert Zemeckis

Protagonizada por Jim Carrey, Gary Oldman, Colin Firth, Bob Hoskins

Nos encontramos con un Ebenezer Scrooge tacaño y londinenses famélicos, junto con lúgubres espíritus y pordioseros terroríficos: todos hemos visto numerosas versiones de la novela de Charles Dickens “A Christmas Carol” (Cuento de Navidad). Se ha llegado a trivializar hasta adaptarlo en un musical con monigotes y burla. Lo último que uno se esperaba es que, para la versión de Disney, nos encontrásemos con una de las más fieles de la inmortal historia de la avaricia ante la caridad. Pero tened paciencia y esperad.
En vez de reducir la línea argumental a un medio de soporte para los efectos especiales, y “colorear”, como hacen en muchas películas de temática Navideña, “Cuento de Navidad” regresa al corazón de la historia de Dickens. Se ofrece una mirada penetrante de un hombre en una prisión de su propia creación. Pero los visitantes, literalmente fantasmales, le echan una mano para librarse a tiempo y celebrar la Navidad. Los impactantes efectos tridimensionales fueron creados con la técnica denominada “perfomance capture” (captura de movimiento), técnica utilizada por el director Robert Zemeckis en las películas “The Polar Express” (El Expreso Polar) del año 2004 y “Beowulf” del 2007.
Se impone el poder emocional de la interpretación y el uso del diálogo original de Dickens, manteniendo la fuerza de la historia, en contra de la intensidad de los efectos especiales. Unas espectaculares escenas de vuelos libres por las calles de Londres y golpes imprevistos de agilidad
corporal impiden que el protagonista sea un tranquilo y es, con seguridad, con toda certeza, el mismo planteamiento que Dickens se propuso con sus pasajes descriptivos. Sorprendentemente, esta puede ser la película que mejor se ajusta a la concepción original.
A pesar de que escenas de poca importancia del libro no aparecen, y que se toman algunas libertades con la trama, las imágenes centrales se proyectan respetando la idea original. Zemeckis hace uso de gran cantidad de primeros planos. Particularmente emotiva es la escena donde Bob Crachit se encuentra cara a cara con el visitante invisible Scrooge, donde se ve cómo llora la pérdida de su hijo Tiny Tim, y de forma conmovedora, ayuda a Scrooge a descubrir el secreto de una vida bien vivida. Temas más profundos como la caridad, el arrepentimiento y la avaricia son descritos de una forma que llega a los espectadores más jóvenes.
Jim Carrey se encuentra en su mejor creación: Frunce la nariz como el quejica Scrooge, es alegre y simpático, y ríe a pleno pulmón. Su personalidad es tan variada como sus personajes, pero no los fuerza. Gracias a la forma física de Carey, Scrooge resulta dramáticamente abrumado por los poderes de los espíritus, que le recuerdan que hay un mundo donde el dinero no tiene poder. Colin Firth es encantador como sobrino de Scrooge, añadiendo a la película un acento de autenticidad.
La orquestación de la canción “Beautiful” entrelaza con armonía villancicos predilectos y mantiene viva la fantasía. Los “créditos” son ambientados con una nueva canción de Navidad cantada por Andrea Bocelli. En resumen, todo señala a esta película como una evidente clásica de Navidad.
Los niños que me acompañaban se turnaban para ocultar sus ojos y reían de los primeros planos de los fantasmas. Les encantó el 3-D que les dio la sensación de volar. Siempre que no lleven pequeños que podrían asustarse por los fantasmas, esta es la película para la familia en la temporada de Navidad.
Leticia Sabater
desde Nueva York para MercatorNet.com
Traducido para Temes d'avui
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