Dirigida por Robert Zemeckis
Protagonizada por Jim Carrey, Gary Oldman, Colin Firth, Bob Hoskins
pordioseros terroríficos: todos hemos visto numerosas versiones de la novela de Charles Dickens “A Christmas Carol” (Cuento de Navidad). Se ha llegado a trivializar hasta adaptarlo en un musical con monigotes y burla. Lo último que uno se esperaba es que, para la versión de Disney, nos encontrásemos con una de las más fieles de la inmortal historia de la avaricia ante la caridad. Pero tened paciencia y esperad.
al corazón de la historia de Dickens. Se ofrece una mirada penetrante de un hombre en una prisión de su propia creación. Pero los visitantes, literalmente fantasmales, le echan una mano para librarse a tiempo y celebrar la Navidad. Los impactantes efectos tridimensionales fueron creados con la técnica denominada “perfomance capture” (captura de movimiento), técnica utilizada por el director Robert Zemeckis en las películas “The Polar Express” (El Expreso Polar) del año 2004 y “Beowulf” del 2007.
corporal impiden que el protagonista sea un tranquilo y es, con seguridad, con toda certeza, el mismo planteamiento que Dickens se propuso con sus pasajes descriptivos. Sorprendentemente, esta puede ser la película que mejor se ajusta a la concepción original.
A pesar de que escenas de poca importancia del libro no aparecen, y que se toman algunas libertades con la trama, las imágenes centrales se proyectan respetando la idea original. Zemeckis hace uso de gran cantidad de primeros planos. Particularmente emotiva es la escena donde Bob Crachit se encuentra cara a cara con el visitante invisible Scrooge, donde se ve cómo llora la
pérdida de su hijo Tiny Tim, y de forma conmovedora, ayuda a Scrooge a descubrir el secreto de una vida bien vivida. Temas más profundos como la caridad, el arrepentimiento y la avaricia son descritos de una forma que llega a los espectadores más jóvenes.
no los fuerza. Gracias a la forma física de Carey, Scrooge resulta dramáticamente abrumado por los poderes de los espíritus, que le recuerdan que hay un mundo donde el dinero no tiene poder. Colin Firth es encantador como sobrino de Scrooge, añadiendo a la película un acento de autenticidad.
Los niños que me acompañaban se turnaban para ocultar sus ojos y reían de los primeros planos de los fantasmas. Les encantó el 3-D que les dio la sensación de volar. Siempre que no lleven pequeños que podrían asustarse por los fantasmas, esta es la película para la familia en la temporada de Navidad.