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Benedicto 16 y San Juan Evangelista
Entresacamos textos de la enseñanza de Benedicto XVI para facilitar el estudio. Puede accederse al documento completo en el siguiente enlace: WORD
- Sobre la “Cuestión Joanica:
- En el libro Jesús de Nazaret, Benedicto XVI dedica todo el cap 8 a hablar. Puede consultarse en el enlace WORD
- Sobre el carà cter selectivo de los pasajes narrados por el evangelista Juan:
“sus disputas con las autoridades judÃas del templo constituyen ya en su conjunto, por asà decirlo, el futuro proceso de Jesús ante el SanedrÃn, un episodio éste que Juan, contrariamente a los sinópticos, ya no lo considera después como un juicio propiamente dicho.” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 1).
- Sobre “la hora”:
- “...es posible percibir aquà una referencia anticipada a la teofanÃa final y decisiva de la historia: la resurrección de Cristo al tercer dÃa, en la cual los anteriores encuentros con Dios dejan paso a la irrupción definitiva de Dios en la tierra; la resurrección en la cual se rasga la tierra de una vez por todas, sumida en la vida misma de Dios”. (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
- “El no actúa ni decide simplemente por iniciativa suya, sino en consonancia con la voluntad del Padre, siempre a partir del designio del Padre” (Benedicto XVI).
- “La «hora» hace referencia a su «glorificación», en que cruz y resurrección ... se ven como un todo único. ... No obstante, Jesús tiene el poder de anticipar esta «hora» misteriosamente con signos” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
- “Dios se derrocha a sà mismo por la mÃsera criatura que es el hombre ... Con Jesús han comenzado los tiempos mesiánicos: la hora de las bodas de Dios con su pueblo. Jesús es el “novio” de las bodas que Dios habÃa prometido.... En Jesús, de manera insospechada, Dios y el hombre se hacen uno, se celebran las «bodas», las cuales, sin embargo —y esto es lo que Jesús subraya en su respuesta—, pasan por la cruz, por el momento en que el novio «será arrebatado»” (Benedicto XVI).
- “El don de Dios, que se entrega a sà mismo, viene ahora en ayuda de los esfuerzos del hombre, y con ello crea la fiesta de la alegrÃa, una fiesta que solamente la presencia de Dios y de su don pueden instituir. De esta manera comenzamos a entender lo sucedido en Caná. La señal de Dios es la sobreabundancia. Lo vemos en la multiplicación de los panes, lo volvemos a ver siempre, pero sobre todo en el centro de la historia de la salvación: en el hecho de que se derrocha a sà mismo por la mÃsera criatura que es el hombre. Este exceso es su «gloria»” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
- Sobre el alimento de la Palabra (Jn 6,35-47):
- “Jesús llama la atención sobre el hecho de que no han entendido la multiplicación de los panes como un «signo» —como era en realidad—, sino que todo su interés se centraba en lo referente al comer y saciarse (cf. Jn 6, 26). Pero si veÃan el maná sólo desde el punto de vista del saciarse, debÃan considerar que éste no era pan del cielo, sino sólo pan de la tierra” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
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- “Pero el hombre tiene hambre de algo más, necesita algo más. Algo que esté a otro nivel. La Torá era el pan que permitÃa al hombre hacer de la voluntad de Dios su alimento. Pero era sólo sombra. Por eso Jesús les explica que “el verdadero Pan es el que baja del cielo y da la vida al mundo” (6,33). Y como los que le escuchaban seguÃan sin entenderlo Jesús lo dice de modo inequÃvoco: «Yo soy el pan de vida; el que viene a mà no tendrá hambre, y el que cree en mà no tendrá nunca sed» (Jn 6, 35).
“La Ley se ha hecho Persona. En el encuentro con Jesús nos alimentamos, por asà decirlo, del Dios vivo, comemos realmente el «pan del cielo».(...)
Dios se hace «pan» para nosotros ante todo en la encarnación del Logos: la Palabra se hace carne. El Logos se hace uno de nosotros y entra asà en nuestro ámbito, en aquello que nos resulta accesible.” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
- “Para ello lo único que Dios exige es creer en Jesús. Pero esta fe no se obtiene por las propias fuerzas. Los oyentes de Jesús estaban dispuestos hacer obras para recibir ese pan: –”¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” (6,26). Literalmente el texto dice “qué haremos para obtener a través del trabajo las obras de Dios”. “Pero este pan que Jesús ofrece sólo se puede obtener como don de Dios, como obra de Dios. Tenemos que dejar que Dios nos lo conceda. Es lo que ocurre cuando se cree en Jesús. Dejamos que él se convierta para nosotros en Palabra y Amor” (Benedicto XVI).
- “...introduce también el sacramento, la sagrada EucaristÃa, en el gran contexto del descenso de Dios hacia nosotros y por nosotros. AsÃ, por un lado se acentúa expresamente el puesto de la EucaristÃa en el centro de la vida cristiana: aquà Dios nos regala realmente el maná que la humanidad espera, el verdadero «pan del cielo», aquello con lo que podemos vivir en lo más hondo como hombres. Pero al mismo tiempo se ve la EucaristÃa como el gran encuentro permanente de Dios con los hombres, en el que el Señor se entrega como «carne» para que en El, y en la participación en su camino, nos convirtamos en «espÃritu». Del mismo modo que El, a través de la cruz, se transformó en una nueva forma de corporeidad y humanidad que se compenetra con la naturaleza de Dios, esa comida debe ser para nosotros una apertura de la existencia, un paso a través de la cruz y una anticipación de la nueva existencia, de la vida en Dios y con Dios” (Jesus de Nazaret 1, Cap 8, 2).
- Sobre las bodas de Caná:
- Ver Caná(pp. 295-301). Puede consultarse en el documento: WORD
- Sobre la Pasión de Jesucristo:
- “Cuando levantéis al Hijo del hombre sabréis que Yo soy”. En la cruz se hace perceptible su condición de Hijo, su ser uno con el Padre. La cruz es la verdadera «altura», la altura del amor «hasta el extremo» (Jn 13, 1); en la cruz, Jesús se encuentra a la «altura» de Dios, que es Amor. Allà se le puede «reconocer», se puede comprender el «Yo soy»“ (Jesus de Nazaret 1, Cap 10, 3).
- CapÃtulo 8, pp. 237-280. Puede consultarse en el documento: WORD
- Sobre la resurrección de Jesús:
- CapÃtulo 9, pp 281-322. Puede consultarse en el documento: WORD
- Sobre el Apocalipsis:
- “...este llanto de Juan ante el misterio de la historia tan oscuro expresa el desconcierto de las Iglesias asiáticas por el silencio de Dios ante las persecuciones a las que estaban expuestas en ese momento”. (Benedicto XVI).
- “...son sufrimientos que ciertamente la Iglesia no se merece, como tampoco Jesús se mereció el suplicio. Ahora bien, revelan tanto la maldad del hombre, cuando se deja llevar por las asechanzas del mal, como el gobierno superior de los acontecimientos por parte de Dios”. (Benedicto XVI).
- “Esta es la visión fundamental del Apocalipsis. Jesús, el Hijo de Dios, en esta tierra es un Cordero indefenso, herido, muerto. Y, sin embargo, está en pie, firme, ante el trono de Dios y participa del poder divino. Tiene en sus manos la historia del mundo. De este modo, el vidente nos quiere decir: itened confianza en Jesús, no tengáis miedo de los poderes opuestos, de la persecución! iEl Cordero herido y muerto vence! iSeguid al Cordero Jesús, confiad en Jesús, emprended su camino! Aunque en este mundo sólo parezca un Cordero débil, iÉl es el vencedor! (Benedicto XVI).
- [la Iglesia] “siempre está amenazada por el poder del Dragón. Parece indefensa, débil. Pero. Mientras está amenazada, perseguida por el Dragón, también está protegida por el consuelo de Dios. Y esta Mujer, al final, vence. No vence el Dragón. iEsta es la gran profecÃa de este libro, que nos da confianza! La Mujer que sufre en la historia, la Iglesia que es perseguida, al final se presenta como la Esposa espléndida, imagen de la nueva Jerusalén, en la que ya no hay lágrimas ni llanto, imagen del mundo transformado, del nuevo mundo cuya luz es el mismo Dios, cuya lámpara es el Cordero”. (Benedicto XVI).
- “«iVen, Jesús, ahora!». Y Jesús viene, anticipa su llegada definitiva. De este modo, con alegrÃa, digamos al mismo tiempo: «iVen ahora y ven de manera definitiva!». Esta oración tiene también un tercer significado: «iYa has venido, Señor! Estamos seguros de tu presencia entre nosotros. Para nosotros es una experiencia gozosa. Pero, iven de manera definitiva!». De este modo, con san Pablo, con el vidente de Patmos, con la cristiandad naciente, rezamos también nosotros: «iVen, Jesús! iVen y transforma el mundo! Ven ya, hoy, y que la paz venza!». Amén.” (Benedicto XVI).
Se puede descargar los dos tomos de Jesús de Nazaret formato pdb (Isilo) en los siguientes enlaces: